[¡No está divino, está espectacular! ¡Me muero de envidia!]
Tras el mensaje de Gisela, las demás chicas del grupo comenzaron a responder en cascada.
[¡Qué envidia me da el cuello de cisne y la piel de porcelana de Yara! Yo me hago mil tratamientos y sigo viéndome opaca. Dios tiene a sus favoritas.]
[Oye, ¿quién es la tipa que está al lado de Yara? Sus facciones se ven súper raras. ¡Al lado de nuestra reina parece un desastre andante!]
[¡Exacto! ¿Y qué demonios es eso que trae en las manos? ¡Qué oso posar junto a Yara con esa cosa!]
[¿No es una medalla de cuna para bebés? Ya está bastante grandecita para andar con eso. Si no tenía accesorios de marca para la foto, mejor no hubiera salido. ¡Qué falta de clase!]
Al leer cómo destrozaban a Roxana, una sonrisa de victoria se dibujó en los labios de Yara.
Calculó el tiempo exacto, eliminó la foto para todos en el chat y escribió con tono apenado:
[Ay, niñas, mil disculpas. Me equivoqué de foto. Esta es la que me tomó mi mamá sola.]
Acto seguido, envió una foto de ella misma, perfectamente retocada con filtros, en la que lucía impecable.
Esa era la foto que había obligado a doña Marina a tomarle desde su mejor ángulo.
De inmediato, la lluvia de emojis con ojos de corazón inundó la pantalla.
Gisela fue la primera en saltar de nuevo.
[Yara, te lo dije. Te preocupabas por nada. ¿Qué importa si tus papás encontraron a su hija biológica? Tú sigues siendo la consentida de la casa. Eres una señorita de sociedad criada con los mejores lujos durante años, y esa tipa es solo una aparecida sin modales. No vale la pena que la tomes en cuenta.]
Al leer el mensaje de Gisela, Yara apretó el celular con fuerza, pero no respondió de inmediato.
Prefirió esperar a ver qué decían las demás.
Sabía que pronto la familia Soler organizaría la Gala de Presentación para oficializar el estatus de Roxana. Cuando eso pasara, su propio estatus como «hija adoptiva» quedaría expuesto ante todos.
[¡Uf! Y no solo no tiene clase, ¡es una arrogante de lo peor! Sabe muy bien cómo hacerse la mosquita muerta para manipular a la gente. ¿Se acuerdan de que concursé para Maison Milán y al final me vetaron? ¡Adivinen por qué! ¡Porque resulta que Maison Milán es de esa dichosa hija biológica!
Yara, queriendo ayudarme, tuvo un accidente y se tropezó. Yara fue un ángel y hasta asumió la culpa para que la tipa esa no hiciera un escándalo, pero a ella no le importó. ¡Hasta amenazó a Yara diciéndole que si cien empleados se quedaban en la calle era por su culpa!
¡Es de risa!
¿Qué derecho tienen unos simples asalariados para siquiera dirigirle la palabra a Yara?
En el fondo, todo esto es porque la aparecida le tiene envidia a Yara. Siente que Yara le robó a sus papás, así que usa cualquier excusa para humillarla.]
Con esa revelación, el chat enloqueció. Primero estaban en shock al enterarse de que la lujosa y exclusiva Maison Milán pertenecía a la hija biológica.
Pero tras leer la dramática versión de Gisela, todas sintieron una enorme compasión por Yara.
Al ver que el odio colectivo hacia Roxana estaba en su punto máximo, Yara finalmente volvió a escribir.

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