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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 641

—Enfermera Elisa, usted tiene amplios conocimientos en farmacología y siempre ha sido muy cuidadosa, pero ignoraba que la toxina crónica que administró deja residuos. Aunque no actúa tan rápido como una inyección letal, terminará paralizándole todo el cuerpo. Mírese la palma de la mano ahora mismo; seguro ya tiene una leve línea azul.

El corazón de la enfermera dio un vuelco. Por puro instinto, se miró ambas manos.

Al ver que no había ninguna línea, replicó de inmediato:

—¡Mentirosa! Mi mano está perfec...

¡No alcanzó a terminar la frase cuando se dio cuenta de que se había delatado sola!

Nadie en la habitación era tonto; al instante supieron que ella era la culpable.

Marina, furiosa, quiso abalanzarse sobre ella para golpearla, pero doña Isabel la detuvo.

La matriarca clavó sus ojos llenos de autoridad en la enfermera y, con tono incomprensible, preguntó:

—Nunca te hicimos ningún mal, ni en el pasado ni ahora. ¿Por qué querías matarnos a los dos?

Con sus defensas destrozadas, la enfermera Elisa no se atrevió a ocultar más y confesó todo.

—¡No, jamás quise hacer algo así! Quien me dio la medicina me aseguró que solo empeoraría temporalmente sus síntomas, ¡que no pondría en riesgo sus vidas!

Mateo la miró desde arriba con profundo desprecio.

—¿Quién te dio eso?

Ella negó con la cabeza, temblando.

—No lo conozco. Solo me dejé tentar por lo que me ofreció. Me dijo que, si lo hacía, transferiría a mi hijo de una escuela pública a una preparatoria de prestigio. Así podría entrar a una mejor universidad y tener un futuro brillante.

—Eres increíble... —Marina no daba crédito a lo que escuchaba—. ¿Por una simple escuela te atreviste a cometer un acto tan ruin? Olvídalo, llamaré a la policía.

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