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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 658

Agustina fijó su mirada inmediatamente en Roxana. Sus pupilas, que a primera vista parecían opacas y cansadas, temblaron levemente.

Roxana sostuvo esa mirada. Al percibir la aguda agudeza escondida tras esa aparente fragilidad, sintió una repentina punzada de alerta en el pecho.

Esa era la misma sensación de peligro que experimentaba cuando estaba en modo combate.

Esta tal doña Agustina...

De pronto, Agustina esbozó una sonrisa maternal, disipando cualquier rastro de amenaza en sus ojos.

—No cabe duda de que es hija de la niña Marina. Son como dos gotas de agua. ¡Qué maravilla! Verla es como ver a la niña Marina cuando era pequeña.

—Para nada, Roxana es muchísimo mejor que yo. A su edad, yo no sabía hacer absolutamente nada, pero ella es un genio en todo —respondió Marina. Cada vez que hablaba de su hija, el pecho se le inflaba de un orgullo incontrolable.

Roxana observó a Agustina fijamente durante unos segundos antes de mostrar una sonrisa amable.

—Mamá, ¿cómo debo dirigirme a ella?

Antes de que Marina pudiera contestar, Agustina se adelantó:

—Señorita Roxana, no se preocupe por las formalidades. Puede llamarme Agustina, igual que el resto de la familia.

Marina soltó una carcajada cariñosa.

—Si yo te llamo doña Agustina y ella te llama igual, ¡estaríamos poniéndonos al mismo nivel, y ella es mi hija!

Agustina se dio un leve golpe en la frente, fingiendo torpeza.

—Ay, perdóneme, es que esta cabeza vieja ya no me da para más. Entonces, si a la señorita no le molesta, puede decirme nana Agustina.

Roxana sonrió cortésmente.

—Un gusto, nana Agustina.

Agustina asintió con una expresión llena de afecto.

La abuela Isabel también se acercó a Roxana para llenarla de atenciones, y al final, la tomó del brazo para caminar juntas hacia el salón.

Al ver la forma en que trataban a Roxana, Yara sintió que la envidia le carcomía las entrañas.

La última vez, en el hospital, su abuela había notado su incomodidad y había tratado de incluirla. Pero esta vez, parecía que para la anciana ella era completamente invisible.

Sí, sabía que la Gala de Presentación era en honor a Roxana, pero ¿acaso su abuela no se daba cuenta de lo humillante que era su situación en ese momento?

¿O es que todo el cariño y la atención que le había mostrado en el hospital habían sido una farsa?

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