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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 672

Mónica no tardó en apoyar a su madre.

—Tía Marina, aunque le organizaron la Gala de Presentación a Roxana y dejaron muy claro que la valoran muchísimo, ella todavía no se ha integrado por completo a nuestro círculo. Tú y mi tío Rafael pueden protegerla, pero al final del día ella necesita su propia vida, necesita tener amigos con los que pueda salir y divertirse, ¿no crees?

Había que admitir que las palabras de Mónica dieron justo en el punto débil de Marina y Rafael.

Su hija era perfecta en todo, excepto en que no parecía tener amigos cercanos.

Había estado en Puerto Esperanza durante meses, pero nunca la vieron ir a ninguna fiesta ni invitar a nadie a la casa.

Si no estaba ocupada con sus experimentos, estaba curando a alguien.

Aunque ahora Valeriano Sandoval estaba a su lado, ¿qué pasaría si algún día se peleaban? Si Roxana no quería contarles a ellos, no tendría con quién desahogarse.

Roxana notó que sus padres estaban dudando y les habló con voz suave.

—Papá, mamá, no se preocupen por eso. Sí tengo amigos.

Eran amistades forjadas a vida o muerte.

Solo que no era conveniente traerlos a casa.

Marina se sorprendió bastante, sintiendo que su hija solo intentaba tranquilizarlos.

—¿De verdad? ¿Y cuándo los vas a invitar a la casa? ¡Tus papás prepararán una gran cena para recibirlos!

Rafael la secundó con mucha seriedad.

Mónica supo de inmediato que había dado en el clavo y sonrió con total seguridad.

—Roxana, por eso la Liga es tu mejor opción. Si unimos fuerzas como primas y logramos resultados brillantes, todo el círculo de Veridia te aceptará. Conocerás a mucha gente con tus mismos intereses y así mi tía y mi tío ya no tendrán que preocuparse de que te sientas sola.

Hasta cierto punto, Roxana estaba de acuerdo con lo que decía Mónica. Cada clase social tenía sus propios círculos, e incluso los genios a veces enfrentaban ciertas barreras.

—No lo necesito. Mis amigos son muy confiables y, si hay oportunidad, se los presentaré en el futuro. Pero por ahora no se puede. Además, ya le di mi palabra a Don Abelardo y no voy a considerar ninguna otra universidad.

Hilda nunca imaginó que la chica fuera tan testaruda. Estaba a punto de perder los estribos, pero Mónica la detuvo discretamente.

—Ya que lo tienes tan claro, Roxana, no voy a insistir más. Al final, cada quien forja su propio destino. En Veridia nunca han faltado los genios. Solo espero que en el futuro no te arrepientas de la decisión que tomaste hoy.

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