—¿Ustedes...? —Lorena se dio cuenta de inmediato de que algo andaba mal, pero no sabía exactamente qué. Con cierta inquietud, borró la sonrisa de su rostro—. ¿Acaso dije algo malo?
Yara le lanzó una mirada despectiva, pero se mantuvo en silencio.
Roxana estaba a punto de hablar, pero Braulio se le adelantó.
—Lorena, aunque no soy un experto en licores, hasta yo sé que el vino tinto es un tipo de vino y, por supuesto, está hecho de uvas.
El rostro de Lorena ardió de inmediato, como si estuviera a punto de cocinarse viva.
—Yo... yo...
Quiso excusarse diciendo que de verdad no lo sabía, pero al ver que todos los demás lo tenían clarísimo, las palabras se le atoraron en la garganta.
Originalmente, su intención era burlarse de Roxana, ¡pero terminó convirtiéndose ella misma en el hazmerreír de todos!
«Roxana lo hizo a propósito», pensó llena de rabia. Si se lo hubiera explicado más claramente, ella lo habría entendido.
¡Pero no, Roxana se guardó la explicación solo para verla hacer el ridículo!
¡La odiaba con toda su alma!
—Bueno, ya, Lorena no lo hizo a propósito, no la miren así.
Yara intervino de inmediato para defenderla, aprovechando para echarle la culpa a Roxana.
—Lo que dijo Roxana fue un poco repentino y no explicó bien la relación entre el vino tinto y las uvas. Lorena apenas acaba de cumplir la mayoría de edad, es normal que no conozca la cultura de los vinos.
Lorena jamás imaginó que, en su momento de mayor humillación, Yara la defendería. Estaba tan conmovida que casi se echó a llorar.
Al mismo tiempo, su resentimiento hacia Roxana creció aún más.
—Compañera Roxana, la próxima vez que expliques algo, ¿podrías ser más clara? No digas las cosas a medias solo para lucirte y hacerte la importante.
Roxana no tenía ninguna intención de hacerla quedar mal; Lorena solita había cavado su propia tumba. No podía culpar a nadie más.
Por lo tanto, no sintió ni una pizca de culpa.
—¿Y por qué tendría yo que pagar los platos rotos de tu ignorancia? Ese momento bochornoso que acabas de pasar te lo buscaste tú solita, ¿no es así?
—¡Tú fuiste la que no explicó bien, me tendiste una trampa a propósito! —se defendió Lorena, negándose a ceder.
Roxana esbozó una sonrisa fría.
—Vaya, qué buena eres echándole la culpa a los demás. Es una lástima que no estés compitiendo en la liga, tendrías medalla de oro.
A su lado, Braulio casi soltó una carcajada.

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