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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 684

Mateo notó de inmediato la sonrisa en el rostro de su hermana. Recordó que, hace unos días, Darío había mencionado en el chat familiar que Yara había estado teniendo problemas de actitud tras el regreso de Roxana, pero que gracias a su intervención, las dos hermanas se habían reconciliado. Ahora, esa afirmación le parecía completamente falsa.

—Yara, este rumor lleva circulando en la universidad por mucho tiempo. ¿Por qué nunca lo mencionaste en el chat familiar? ¿Acaso olvidaste que prometiste cuidarla bien cuando regresara?

Yara no esperaba que su hermano mayor la interrogara delante de todos. Presa del pánico, se apresuró a justificarse.

—Mateo, yo... yo no sabía nada de esto. Si no hubiera escuchado a Lorena hoy, seguiría en la ignorancia.

Evidentemente, Mateo no estaba satisfecho con esa excusa.

—Fuiste tú quien propuso que Roxana fuera a tu universidad para que pudieras cuidarla más fácilmente. Y ahora me dices que no sabías absolutamente nada de lo que pasaba con ella. Yara, me decepcionas bastante.

Yara contuvo el aliento. La lógica impecable de Mateo la dejó sin argumentos para defenderse.

¡Y además, había dicho que estaba decepcionado de ella!

¿Qué peso tendrían sus palabras en la casa a partir de ahora?

Gisela no esperaba que Mateo le prestara tanta atención a esta hermana que acababa de aparecer de la nada, así que decidió intervenir.

—Mateo, no puedes culpar a Yara por esto. Aunque estudia en la misma universidad, no puede saberlo absolutamente todo. Además, si Roxana estaba sufriendo alguna injusticia, ¿por qué no buscó a Yara? ¿No tiene ella también parte de la culpa?

Roxana se había mantenido en silencio para observar la reacción de su hermano mayor.

Al ver que Mateo no era tan fácil de engañar como Darío, que hablaba con lógica clara y que además la protegía con firmeza, dejó a un lado cualquier reserva que pudiera tener.

—Señorita Rivera, tu manera de distinguir el bien del mal es bastante «flexible». Eres muy permisiva con los tuyos y sumamente estricta con los demás. Siguiendo tu lógica, si Lorena se arrodilla a suplicarme, ella también es responsable de sus actos. ¿Por qué tendría que hacerles caso y perdonarla?

Gisela nunca había sido enfrentada de esa manera y sintió que los pulmones le iban a explotar de rabia.

Pero antes de que pudiera replicar, Mateo tomó la palabra.

—Gisela, esto es un asunto de familia. Te pediría que no te entrometas.

El corazón de Gisela se rompió en mil pedazos.

Se cubrió la boca y salió corriendo del lugar.

Ni siquiera se detuvo a esperar a Yara.

Sin el apoyo de Gisela, Yara jamás se atrevería a enfrentarse a Roxana.

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