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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 686

¿Acaso a los jóvenes de hoy no les encantaba trasnochar y salir de fiesta?

Roxana respondió con una sonrisa.

—Los compañeros ya estaban cansados, así que decidimos terminar la reunión temprano.

—Oh, ya veo. —Marina notó que la expresión de Yara no era normal y preguntó con preocupación—: ¿Qué pasa, Yara? Pareces alterada, ¿alguien te hizo algo malo? Ven, cuéntale a mamá qué pasó.

Rafael también lo notó y no pudo evitar preguntarle a Roxana.

—Roxana, ¿estabas con Yara? ¿Sabes qué le sucedió?

Roxana estaba a punto de responder, pero Mateo tomó la palabra.

—Papá, mamá, dejen que yo les explique.

Marina y Rafael percibieron de inmediato la gravedad en el tono solemne de su hijo mayor.

—Mateo, ¿no tenías una cena con tus compañeros esta noche? ¿Por qué llegaste con las niñas? —Darío, que había estado hablando por teléfono en el piso de arriba, bajó las escaleras al ver a su hermano mayor entrar con ellas.

Mateo lo fulminó con una mirada fría y sombría.

—Darío, me prometiste que cuidarías a nuestra hermana y te asegurarías de que estuviera feliz. ¿Cumpliste con tu palabra?

El tono reprimido y lleno de insatisfacción hizo que el corazón de Darío diera un vuelco.

—¿Cómo que no? —preguntó, desconcertado, mirando a Mateo y luego a Roxana—. ¿Qué hice mal? ¿Acaso no paso todos los días cuidándola e intentando que se divierta?

Mateo soltó un bufido frío.

No alzó la voz, pero su presencia imponía un respeto absoluto.

—Papá, mamá, Darío... Todos ustedes estuvieron en Puerto Esperanza durante mucho tiempo. ¿De verdad nunca escucharon lo que la gente andaba diciendo de Roxana a sus espaldas?

Marina y Rafael sintieron un escalofrío ante la mirada incriminatoria de su hijo mayor y se volvieron hacia Darío, quien había pasado más tiempo con ella.

—¡Darío! ¿Qué está pasando? ¿Por qué tu hermano dice eso?

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