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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 785

—¿Tú debes ser Roxana?

Al pisar el último escalón, Roxana se topó de frente con un hombre de aspecto refinado y elegante.

Al escuchar la emoción en su voz, parpadeó sorprendida por un segundo antes de esbozar una cálida sonrisa.

—Hola, Tío Bernardo.

La voz clara, dulce y sin pretensiones de la joven hizo que la sonrisa de Bernardo se ensanchara.

Su hermano ya le había enviado fotos de su sobrina, y aunque en imágenes se veía preciosa, en persona su belleza era deslumbrante.

Tenía una mirada cristalina e inteligente. Físicamente era el vivo retrato de su hermana Marina, pero su aura era completamente distinta. Mientras Marina irradiaba una dulzura maternal, Roxana emitía un aire de misterio y frialdad.

Pero era una frialdad cautivadora, una presencia magnética imposible de ignorar.

—Qué bueno que llegaron. Deben estar muertos de hambre. Ya pedí que prepararan un banquete espectacular para recibirlos. ¡Suban al carrito!

De la pura alegría, Bernardo se puso al volante del carrito de golf.

En cuestión de minutos, llegaron a las puertas de la inmensa mansión blanca.

Dos filas de empleados, impecablemente uniformados, los aguardaban en la entrada. Al ver a su jefe conduciendo el carrito personalmente, todos abrieron los ojos de par en par.

Pero al notar a la deslumbrante joven sentada en el asiento del copiloto, comprendieron todo.

Esa debía ser la Señorita Roxana, la heredera perdida que acababan de encontrar.

El mayordomo principal, ataviado con un elegante frac, dio un paso al frente y tomó la palabra.

—Señorita Roxana, bienvenida a casa.

Todo el personal hizo una reverencia profunda y coreó al unísono:

—Señorita Roxana, bienvenida a casa.

Roxana alzó una ceja, divertida por la teatralidad del recibimiento. Parecía que su tío Bernardo realmente quería consentirla.

Al entrar en la vasta y lujosa sala, Bernardo recibió una pequeña caja de regalo adornada con un lazo de manos del mayordomo, y se la entregó a la chica con una sonrisa radiante.

—Roxana, este es mi regalo de bienvenida para ti.

—Gracias, Tío. Me hace inmensamente feliz.

Al ver la impresionante perspicacia de su hermana, los profundos ojos de Mateo brillaron con orgullo.

La mirada de Valeriano también rebosaba de ternura. Si su Roxana decía que era feliz, sin duda era porque él estaba allí, a su lado.

—Don Bernardo, Roxana no desayunó nada hoy. Debe estar hambrienta. ¿Qué le parece si pasamos al comedor y dejamos la charla para la sobremesa?

Apenas Valeriano terminó de hablar, sintió la mirada asesina de Mateo clavada en su nuca.

Como si lo estuviera acusando de robarle el protagonismo.

Valeriano alzó una ceja con total tranquilidad. ¡Él le había robado la palabra antes, ahora estaban a mano!

Roxana captó de inmediato la guerra fría entre los dos hombres y tuvo que morderse el labio para no reír. Eran dos de los hombres más temidos y respetados en sus respectivos mundos, ¡y juntos se comportaban como niños de preescolar!

Bernardo tampoco fue ajeno a la dinámica, así que, una vez sentados a la mesa, sacó el tema del compromiso matrimonial entre Roxana y Valeriano.

—Tío Bernardo, Roxana aún es muy joven, y tanto mis padres como yo creemos que no hay ninguna prisa. Apenas acaba de regresar, recién tuvimos la Gala de Presentación, y todavía falta la ceremonia para incluirla oficialmente en el Linaje Familiar. Hablemos de bodas en unos cinco o seis años, no hay apuro.

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