Era cierto que ambas familias estaban colaborando en un proyecto de investigación farmacéutica, pero era un secreto corporativo que aún no habían anunciado públicamente. ¿Cómo diablos se había enterado ella? ¿Acaso Bernardo Montes lo descubrió y se lo contó?
Pero eso ya no importaba.
Por el simple hecho de haber sacado a Valeriano del coma, ambos sabían que la chica debía tener profundos conocimientos de medicina.
Por lo tanto, dedujeron que estaba interesada en el proyecto.
Joseph, adaptándose rápidamente, le dedicó una sonrisa calculadora.
—La señorita Roxana tiene un ojo clínico. Nader y yo efectivamente hemos registrado una nueva empresa para investigación médica, aunque todavía no tenemos ningún producto listo para el mercado. Sin embargo, ya que parece interesarle el tema, estamos más que dispuestos a cederle el 20 % de las acciones de esta nueva compañía sin costo alguno. Además, le otorgaremos un 15 % de los dividendos futuros generados por cualquier patente que logremos.
—Solo lo preguntaba por curiosidad. ¿Cómo podría aceptar acciones y además dividendos así como así? —respondió Roxana con una sonrisa enigmática.
Al notar que ella estaba considerando la oferta, Bernardo quiso intervenir para advertirle, pero Roxana lo detuvo con un gesto sutil.
Nader se apresuró a intervenir con tono adulador:
—La señorita Roxana logró cuidar y recuperar al señor Sandoval de un estado vegetativo; es obvio que es una genio en farmacología. Joseph y yo solo somos hombres de negocios, no entendemos nada de ciencia médica. Si la señorita acepta nuestra oferta, solo le pediríamos que, durante las reuniones de la junta, nos ilumine con sus conocimientos técnicos como consultora.
—¿Solo eso?
—¡Sí, por supuesto! Con eso ya le estaríamos quitando demasiado tiempo. No queremos agobiarla con nada más —aseguró Joseph, fingiendo total sinceridad.
—Exacto. Con que la señorita Roxana esté dispuesta a pasar por alto el incidente de esta noche, ya nos consideramos increíblemente afortunados —añadió Nader.
Roxana soltó una carcajada suave.
—Ya que los dos señores están siendo tan generosos y sinceros, sería de mala educación rechazar su oferta.
Bernardo se sentía terrible. Era la primera vez que llevaba a su sobrina a un evento de la alta sociedad y todo había terminado en un desastre.
—Roxana, cariño... mientras más lo pienso, menos me gusta la idea de que te involucres en los negocios de los Solórzano y los Cullen. Ninguna de esas familias tiene las manos limpias. ¿Qué pasa si te arrastran a problemas serios? No, mañana mismo me reuniré con ellos para cancelar lo de las acciones farmacéuticas.
—No te preocupes, tío. Si acepté entrar en su juego, es porque sé exactamente cómo lidiar con ellos —lo tranquilizó Roxana—. Además, la Familia Solórzano tuvo el atrevimiento de infiltrar gente en tu casa para robar documentos y luego fingieron que no pasó nada. Eso demuestra que ya están planeando cómo sacarte del camino.
»Hoy recibieron un buen golpe y perdieron mucho dinero, así que se mantendrán tranquilos por un tiempo. Aprovecharemos esta tregua para investigar a fondo todos sus movimientos.
Al darse cuenta de que ella había armado todo ese teatro para vengar el ataque en su casa, Bernardo sintió un calor en el pecho. Sin embargo, no dejaba de preocuparle la situación.
—Esos hombres son lobos. No dan un paso sin esperar una recompensa. Si estuvieron dispuestos a ceder tanto hoy, es porque planean exprimirte de otra forma.
—Que lo intenten. De todos modos, terminarán atragantándose —respondió Roxana con absoluta frialdad. Luego, cambió de tema de golpe—: Por cierto, tío Bernardo... ya que la Familia Solórzano y la Familia Cullen unieron fuerzas, ¿has pensado en aliarte con M&R Global?

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