Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 943

—Maldita sea, ¿qué me hiciste...? ¡Carajo!

Antes de que Dante pudiera terminar de hablar, un dolor agudo e insoportable subió desde su brazo hasta su cabeza.

¡El dolor lo hizo sisear de agonía!

—¡Suéltame! ¡Suéltame de una vez!

Al escuchar su tono furioso, Roxana se burló con frialdad:

—Si esto es todo lo que tienes, ¡qué vergüenza venir a armar un escándalo!

Dante quiso responderle, pero vio cómo la joven pateaba suavemente dos frutas que habían rodado hasta sus pies.

Como misiles perfectamente dirigidos, las dos frutas golpearon directamente la espalda de sus dos secuaces.

—¡Ah!

Tras dos gritos de dolor, ambos cayeron al suelo y no pudieron levantarse por un buen rato.

Fue en ese momento cuando Dante se dio cuenta de que se había metido en un problema gigantesco.

Tragándose su orgullo, suplicó piedad.

—Presidenta, cálmese, somos compatriotas. ¡Hablemos las cosas bien! Admito que mi actitud no fue la mejor hoy. Le pido disculpas, ¿está bien?

Al escucharlo ceder, Roxana no lo soltó. Por el contrario, lo empujó hacia adelante y lo aplastó contra la puerta de cristal que estaba abierta.

—Habla. ¿Quién te envió a causar problemas a M&R Global?

El rostro de Dante quedó pegado al cristal frío, y sintió cómo ese hielo le calaba hasta los huesos.

¿Cómo se había dado cuenta?

Aun así, intentó hacerse el duro.

—¿No fuiste tú quien me invitó a venir? Yo soy un hombre de palabra, ¡dijiste que viniera y aquí estoy!

—Te dije que vinieras a buscar tu indemnización, no que vinieras a armar escándalos cada dos por tres. Es solo una motocicleta, no vale la pena montar semejante teatro, a menos que tu verdadero objetivo siempre haya sido M&R Global.

Al escuchar su deducción tan precisa, Dante tuvo ganas de aplaudir.

Por desgracia, su brazo ya no le respondía y no podía revelar los planes del Señor Patri, así que solo pudo intentar evadir el tema.

—Piensas demasiado. Lo único que quería era sacarles más dinero. Pero si te parece mucho, dame quinientos mil pesos y ya está. Suéltame, agarro el dinero y me largo. ¿Trato?

Roxana curvó los labios con frialdad. Qué tipo tan terco.

Pero no hizo más preguntas y lo soltó.

—Las cosas cambian. Ahora solo te ofrezco cincuenta mil pesos, ¿los tomas o los dejas?

Dante se sostuvo el brazo dislocado con cuidado. Al escuchar el precio de limosna, ¡estuvo a punto de perder los estribos de nuevo!

Pero apenas se movió, hizo una mueca de dolor.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA