—Si usan una cerradura inteligente de tan alta seguridad, lo más probable es que allí escondan información vital para la supervivencia de M&R Global. Dante, ¿qué posibilidades tienes de abrirla?
Era cierto que la oficina de Roxana tenía una puerta secreta con una cerradura inteligente de doble sistema, iris y código numérico.
Pero detrás de esa puerta no había documentos confidenciales, sino su laboratorio personal.
Al escuchar las absurdas deducciones del hombre, no pudo evitar sonreír.
Sin embargo, recordó que en el mundo del crimen existía un ladrón conocido como "Mil Llaves" que afirmaba poder abrir cualquier cerradura del mundo.
Alguien le había comentado que el apellido de ese ladrón era Dante.
Pero nunca le había importado su verdadero nombre.
Porque nadie era capaz de robarle absolutamente nada.
Pensó que Dante presumiría de poder abrirla enseguida, pero aquel hombre, a pesar de su buena capacidad de observación, no lo hizo.
—Señor Patri, para serle sincero, no puedo abrir un sistema de seguridad de ese nivel. Además, ella me lastimó la mano y no podré forzar ninguna cerradura en al menos quince días.
Hubo un largo silencio al otro lado.
Después de un rato, Roxana pensó que no dirían nada más y estaba a punto de cortar la conexión, cuando la voz del Señor Patri sonó con gravedad.
—Quince días es demasiado tiempo. No podemos esperar tanto.
Roxana se preguntó qué planeaban hacer contra M&R Global y por qué tenían tanta prisa.
De repente, el tono del Señor Patri cambió drásticamente y gritó:
—¡Maldita sea! Dante, ¡¿qué es eso que traes encima?!
Al escuchar eso, Roxana cortó la conexión unilateralmente. Abrió otro sistema en su teléfono y borró cualquier rastro que pudiera llevarlos hasta ella.
En otro lugar.

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