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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 963

Roxana volvió a escuchar un crujido entre la maleza, confirmando sin lugar a dudas que Yara estaba escondida allí.

Esperó un minuto, pero al ver que no tenía intenciones de salir, su mirada se volvió gélida.

La empleada, al ver que Yara no aparecía, sintió que el pánico regresaba.

—Señorita Roxana, la señorita Yara no salió… ¿Cree que ella ya haya…?

No se atrevió a terminar la frase, pero señaló el lago con un dedo tembloroso.

—No —respondió Roxana, con su habitual tono inalterable.

Escondida en la oscuridad, Yara apretó los dientes al escuchar con qué seguridad descartaba que se hubiera tirado al agua.

¡Lo decía como si la conociera a la perfección!

¿Y esa empleada era idiota o qué? ¡¿Por qué no le llevaba la contraria y se ponía a buscarla?!

La empleada miró a Roxana con asombro. ¿Cómo podía estar tan segura de que no estaba en el lago?

Roxana notó su confusión. Lanzó una mirada casual hacia los arbustos y explicó con tranquilidad:

—La tierra alrededor del lago está húmeda. Si hubiera caminado descalza, habría dejado huellas claras. Pero fíjate bien, ¿ves alguna marca de pisadas por aquí?

La empleada reaccionó ante la observación. Como era un lago artificial rodeado de bambú ornamental, el borde no era de arena, sino de tierra fértil.

Y a diferencia de la arena, las huellas en el barro no se borran fácilmente con el agua.

Era cierto, no había manera de que la señorita Yara estuviera en el fondo del lago.

Saber esto alivió su angustia por completo.

—Señorita Roxana, si no está en el lago, ¿por qué dejó sus zapatos aquí? ¿Será que sigue cerca?

Yara se tensó de pies a cabeza y contuvo la respiración.

¡Esa empleada era inútil cuando se necesitaba que fuera inteligente, y de repente se volvía perspicaz en el peor momento!

—Si está o no por aquí, lo sabremos en cuanto traigamos gente para buscarla —dijo Roxana.

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