~ALESSIA~
El doctor Federov llegó acompañado por dos enfermeras y un asistente que entraron a la mansión cargando maletines médicos, bolsas de suministros y esa expresión seria de quienes estaban demasiado acostumbrados a atender hombres de la Bratva medio muertos sobre sofás de cuero caros.
Nadie hizo preguntas innecesarias. Nadie perdió tiempo mirando la sangre en el suelo ni los vidrios rotos que aún crujían bajo las botas de los hombres que iban y venían por la casa. El doctor solo se quitó el abrigo, se arremangó la camisa y ordenó que acostaran a Maksim y a Artem en la sala, sobre las mesas que ya habíamos despejado para convertirlas en camillas improvisadas.
Yo permanecí al lado de Maksim mientras Federov cortaba la tela ensangrentada de su camisa y examinaba la herida con esa frialdad clínica que me desesperaba y a la vez me mantenía cuerda.
—Sin anestesia —dijo Maksim cuando el doctor comenzó a sacar los frascos de su maletín.
—Pero, ¿es que te has vuelto loco? —exclamé.
—No hay tiempo para esas m****as —espetó Maksim—. Ya he perdido mucho tiempo y siento que toda la sangre se me sale. Doctor, usted ya sabe cómo funciona esto. Apresúrese, porque le juro que aunque estoy hecho m****a todavía puedo poner una bala en su cabeza.
El doctor miró entre Maksim y yo, y obviamente le hizo caso a mi marido. Dejó la anestesia y la jeringa a un lado y empezó a trabajar.
Una de las balas había entrado por el costado, no demasiado lejos de las costillas, y el doctor tardó algunos segundos eternos en revisar la profundidad antes de decir que no había tocado ningún órgano vital.
Sentí que el aire volvía a entrarme en los pulmones, aunque no por completo, porque Maksim había perdido demasiada sangre y tenía el rostro tan pálido que por momentos parecía una sombra de sí mismo.
—No me mires así —murmuró él, con la voz ronca y cansada, mientras una de las enfermeras limpiaba la sangre alrededor de la herida—. Pareces lista para matar al doctor si termino muriendo desangrado sobre esta mesa.
—Estoy considerando hacerlo si te quejas demasiado —respondí, aunque mi voz no sonó tan firme como quise.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...