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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 11

—¡Qué!

Helena, al escuchar esto, se quedó horrorizada y revisó de inmediato el cuerpo de Alberto.

No encontró marcas de pellizcos, pero sí vio algunos raspones en los codos y rodillas del niño.

El raspón en la rodilla incluso le había levantado la piel.

—¡Eres una mujer perversa!

Helena fulminó con la mirada a Josefina, señalándola con el dedo tembloroso.—Apenas es un niño, ¿cómo pudiste levantarle la mano? ¡Vete afuera y quédate castigada de pie! Y no te atrevas a moverte hasta que asumas tu error. ¡No entiendo cómo los Gutiérrez terminamos con una nuera tan despiadada!

Josefina frunció el ceño y miró a Alberto. —¿Yo te pellizqué? ¿Cuándo pasó eso?

Pero Alberto se encogió en los brazos de Helena, fingiendo estar aterrado de ella.

«Vaya…». Había salvado a un malagradecido.

Definitivamente, no se podía ser tan ingenua.

La mirada de Josefina se volvió gélida por completo y soltó sin rodeos: —Yo no lo pellizqué. Él se fue solo al bar diciendo que buscaba a su mamá. Magdalena es una irresponsable que no cuida a su hijo, ¿por qué no le llaman la atención a ella? ¿Por qué se ensañan conmigo?

Helena soltó un bufido de desdén. —Ella es ella y tú eres tú. Hoy vas a recibir tu castigo. ¡Atacar a un niño tan pequeño es una bajeza!

Dicho esto, dos empleadas de complexión robusta se acercaron, arrastraron a Josefina hacia afuera y la aventaron sin piedad sobre el camino empedrado, dejándola tirada a la intemperie.

—¡Suéltenme!

Josefina empezó a forcejear, pero no era rival para las dos mujeres. Tenían mucha fuerza y la mantenían sometida contra el suelo, impidiéndole levantarse.

Los ojos de Josefina ardían de coraje y sus labios temblaban con fuerza, pero se quedó sin palabras.

¿Acaso este era el karma inmediato por haber tenido un momento de bondad con ese niño malagradecido?

Siempre pensó que era Magdalena quien usaba a Alberto para que se hiciera la víctima y así ganarse la compasión de la familia Gutiérrez.

¡Jamás imaginó que un niño de apenas tres años ya supiera mentir así!

¡Le dolía profundamente, sentía una fuerte opresión en el pecho!

Hubo un tiempo en el que también sintió cariño por ese niño. Dejando de lado sus roces con Magdalena, y por el amor a Benjamín, así como por el respeto que le tenía a Diego, le había comprado juguetes, ropa, y lo había cargado en brazos muchísimas veces.

¡Resultaba que toda su bondad había sido desperdiciada en un huerfanito malagradecido!

Capítulo 11 1

Capítulo 11 2

Capítulo 11 3

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