Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 34

—¿Ya no te haces la mosca muerta? ¿Será porque no hay público para tu numerito? —Josefina la miró llena de desprecio, lanzando el comentario con todo el veneno posible.

Magdalena arrugó un poco la frente. —Yo no estoy actuando, tú eres la que siempre malinterpreta las cosas.

—¿Que yo te malinterpreto? —Josefina dio un paso al frente, acorralándola, mientras la miraba con ojos calculadores—. En toda nuestra vida, dime, ¿alguna vez te he juzgado mal?

Magdalena siguió retrocediendo; en sus ojos se asomaba la desconfianza y la guardia en alto.

Si se llegaba a lastimar ahí, no habría ningún testigo, lo cual no le convenía en absoluto.

Soltó un suspiro dramático y trató de parecer inofensiva: —¿Acaso te pones así de furiosa porque Benjamín siempre me va a ver? Ay… no es mi culpa. Él quiere muchísimo a Alberto. Yo trato de rechazar sus visitas cada que puedo, pero se aferra a ir. ¿Yo qué más puedo hacer?

—¡Cínica!

Silvia, que había estado escuchando todo, no se pudo aguantar el insulto. —Eres una tremenda descarada. ¡Mírate nada más haciéndote la santa! ¡Ay, te juro que si no te agarro a cachetadas, me va a picar la mano toda la semana!

Y en ese instante, avanzó hacia ella dispuesta a soltarle un golpe.

Pero Josefina la detuvo en seco. —No le vayas a pegar. Es muy buena actriz, y si Benjamín viene a buscarte pleito después, no va a valer la pena.

Silvia estaba que hervía del coraje. —¿Y la vas a dejar ir así de fácil?

Josefina soltó con frialdad: —Con que no se salga con la suya, es más que suficiente.

Apretó el botón del elevador y se dirigió a Magdalena: —Benjamín y yo nos vamos a divorciar. Váyanse a hacer su teatrito de familia feliz a otro lado y lárgate de aquí.

Magdalena apretó los labios; su mirada reflejaba intenciones ocultas que nadie más notó. —Todo lo que digo es en serio, ¿por qué no quieres creerme?

Las puertas del elevador se abrieron. Josefina, ignorándola por completo, entró junto con Silvia.

En el segundo que se cerraron las puertas, Magdalena sacó su celular, detuvo la aplicación de grabación de voz, cerró los ojos y, sin pensarlo dos veces, se soltó una fuerte bofetada.

El chasquido fue nítido y doloroso.

Capítulo 34 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte