A Josefina se le llenaron los ojos de lágrimas.
—¡Suéltame!
Benjamín ya se había levantado y la miraba fijamente con aquellos ojos oscuros.
—Deja de hacer berrinche y te suelto.
—Ah... —bufó ella.
Josefina soltó una carcajada, aunque tenía los ojos a punto de las lágrimas. Retiró su mano con un jalón brusco.
—Benjamín, puta madre, de verdad me equivoqué contigo. ¿Cómo diablos me fui a enamorar de ti?
Benjamín también tenía mala cara. Ella había entrado escupiendo palabras sin sentido, intentó golpear a alguien, y ahora ponía cara de arrepentirse de amarlo. ¡Eso le provocaba una fuerte incomodidad en el pecho!
—Si tienes algún problema, desquítate conmigo, pero deja de querer agarrarte a golpes con la gente —dijo con voz grave.
Josefina levantó la mano y le plantó una bofetada en la cara.
—¡Benjamín!
Magdalena soltó un grito ahogado. Se acercó y miró a Josefina sin poder creerlo.
—Jose, ¿por qué le pegas? ¿Qué te hizo?
—Son un par de basuras.
Josefina escupió ese insulto y retrocedió un paso.
—Benjamín, voy a presentar la demanda de divorcio. ¡Estar casada con alguien como tú me da asco!
Se secó los ojos con el dorso de la mano, dio media vuelta y se fue.
—¡Josefina!
Benjamín bajó de la cama e intentó alcanzarla, pero su cuerpo aún estaba débil, tropezó y casi se va de bruces.
Magdalena lo sostuvo apresuradamente.
—Benjamín, no la sigas, tu salud es lo primero. Yo iré a hablar con ella, seguro entendió algo mal.
Benjamín sintió que el cuarto le daba vueltas. Se sentó en la orilla de la cama para recuperar el aliento.
—Magdalena, déjalo así, no vayas.
Magdalena parecía angustiada.
—¡Pero va a meter la demanda de divorcio! ¿Cómo podemos permitir eso?
A Benjamín se le saltó una vena en la frente. Cerró los ojos y su voz se volvió más sombría.
—Ningún abogado se atreverá a tomar su caso. Si alguien lo hace, se estará metiendo con Benjamín Gutiérrez.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte