Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 39

La habitación olía intensamente a desinfectante. Emiliano entró, vio al hombre acostado en la cama y se acercó a darle una palmada.

—¡Benjamín! ¿Qué milagro?

Benjamín giró la cabeza, algo sorprendido.

—¿Ya volviste a México?

—Sí. —Emiliano jaló una silla y se sentó a su lado—. Y resulta que en cuanto regreso, me topo con Josefina caminando como zombie por la calle. Mi coche casi la atropella.

Benjamín se incorporó de inmediato y lo miró fijamente.

—¿La golpeaste?

—¡Cómo crees! —Al verlo tan tenso, Emiliano esbozó una media sonrisa—. Ya ves, te lo dije. Es imposible que te hayas enamorado de tu cuñada. Seguro ella malinterpretó algo.

Al escuchar eso, la hermosa y pálida cara de Benjamín se tensó un poco. Tragó saliva y preguntó:

—¿Qué te dijo?

Emiliano se encogió de hombros y le resumió la plática que habían tenido en el coche.

Benjamín cerró los ojos con expresión de evidente cansancio.

—Por lo que vi, va muy en serio con lo del divorcio —dijo Emiliano—. Deberías ir a contentarla.

—En toda la ciudad nadie se atreverá a tomar su caso —afirmó Benjamín con voz ronca.

—¿Qué te pasa? Si ella es terca, ¿tú también te pones terco? A las mujeres hay que saber tratarlas. Si no cedes un poco, no te va a dejar en paz —intentó razonar Emiliano.

Benjamín se masajeó las sienes.

—Estoy herido, ahórrate tus sermones —respondió exhausto.

Emiliano se levantó.

—Bueno, descansa entonces.

Salió del hospital y la sonrisa se borró de su rostro.

Sacó su celular e hizo una llamada.

—Averigua qué demonios pasó entre Josefina y Benjamín.

Aquí todos andaban muy raros.

—Señora, ¿qué pasó? ¿Por qué llora?

La mamá de Silvia habló con la voz ahogada en llanto:

—Jose, por favor, dile al señor Gutiérrez que tenga piedad de nosotros. Somos una familia común y corriente, un hombre con su poder podría aplastarnos con un solo dedo. No aguantamos esta persecución.

Josefina sintió un zumbido en los oídos. Se pellizcó la pierna para reaccionar.

—Señora, no se desespere. Explíqueme con calma, ¿qué fue lo que pasó?

—Hoy en la tarde llegó muchísima gente a la empresa de mi esposo. Nos dijeron que había problemas con lo que producimos y que tenían que hacer una auditoría completa. Que hasta que no pasáramos la inspección, no podíamos volver a operar. ¡No podemos darnos ese lujo! Los proveedores nos siguen mandando material y los clientes están presionando por sus pedidos. Cada día que perdemos, las pérdidas se multiplican.

La mamá de Silvia trataba de controlar su llanto.

—El papá de Silvia usó sus contactos y le confirmaron que alguien de arriba dio la orden. Al final, nos dijeron que fue el señor Gutiérrez. Jose, si nosotros nunca le hicimos nada malo a tu esposo, ¿por qué se ensaña así con nosotros?

Josefina se fue poniendo pálida poco a poco. No podía creer lo que estaba escuchando.

¡Benjamín se estaba vengando con Silvia!

¿Por qué demonios haría algo así?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte