Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 49

El tono de Josefina también se volvió helado. Con una sonrisa cargada de sarcasmo, respondió:

—Yo no tengo hermanas, ¿de dónde sacas que tengo un sobrino?

—¿Vas a seguir de terca? —gritó Andrés, a punto de reventar del coraje—. ¡Te quiero aquí ahora mismo!

Josefina estuvo a punto de mandarlo a volar, pero de pronto lo pensó mejor y dijo con un tono juguetón:

—Está bien, voy... pero págame.

—¡¿Qué estupidez estás diciendo?! —Andrés no daba crédito a lo que oía—. Es tu sobrino.

—Hace mucho que no tolero a Magdalena Salinas —respondió Josefina con total frialdad—. Si me obligas a ir para recordar qué día es hoy sin darme ningún incentivo, te armaré un escándalo enfrente de todos. Al final de cuentas, la vergüenza será para ustedes, a mí me da igual.

—¡Eres una malagradecida! —exclamó Andrés, casi al borde del infarto por el coraje.

Josefina jugaba perezosamente con un bolígrafo, sin ninguna prisa.

Andrés siempre había querido proyectar la imagen de una familia unida y próspera; por supuesto que iba a terminar cediendo.

—¿Cuánto quieres?

Tal como ella lo había previsto, la voz de su padre resonó en la línea, conteniendo su ira.

Josefina esbozó una sonrisa de victoria.

—Últimamente ando un poco corta de dinero. Deposítame ocho millones para ir gastando.

Andrés apretó los dientes.

—Ya te transferí el dinero. ¡Y más te vale que te comportes cuando llegues!

—Por supuesto —dijo Josefina soltando una carcajada.

En cuanto vio el aviso de depósito en su cuenta, su humor mejoró por completo.

¡Tener dinero siempre alegraba el alma!

Se arregló un poco y se dirigió directamente a la casa de la familia Gutiérrez.

Helena ya se había recuperado bastante, así que la habían llevado de vuelta a la mansión para descansar con un equipo médico disponible las veinticuatro horas.

La fiesta se organizó al aire libre. El enorme jardín estaba adornado para la ocasión y muchos invitados habían llevado a sus hijos.

Tan pronto como Josefina puso un pie ahí, algunos se acercaron a saludarla. A fin de cuentas, todavía llevaba el título oficial de la señora Gutiérrez.

—Señora Josefina, ¿por qué llegó tan sola? Me pareció ver que el señor Gutiérrez ya había llegado, de hecho está por allá acompañando a la señora Magdalena... —le comentó alguien. Sus palabras tenían un tono evidente de burla y sus ojos delataban el morbo de buscar problemas.

Pero Josefina la miró con cara de absoluto asombro.

—¡No me digas que no te habías enterado! ¡A Benjamín le gusta su cuñada!

Capítulo 49 1

Capítulo 49 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte