Para cuando llegaron al Registro Civil, ya había bastantes coches estacionados afuera.
Josefina intentó abrir la puerta, pero los seguros seguían puestos. —Abre la puerta —exigió con voz ronca.
Benjamín tenía una mano apoyada en el volante, emanando un aura pesada que volvía el ambiente dentro del coche totalmente asfixiante.
En ese instante, sonó su celular. Vio la pantalla y contestó: —¿Bueno?
Unos momentos después, colgó y se dirigió a Josefina: —Surgió un problema en la empresa. Tengo que salir de viaje unos días. Este trámite tendrá que esperar a que regrese.
—Vamos a hacerlo ahora —le espetó ella, clavándole la mirada—. No quiero esperar.
Benjamín suspiró con fastidio. —De todos modos nos harían esperar un período de enfriamiento para procesar los papeles. Unos días más no hacen diferencia.
Dicho eso, quitó los seguros.
—Bájate.
—Entremos ahorita. No te va a tomar tanto tiempo —insistió ella, bajando el tono, pero con dureza.
Por toda respuesta, Benjamín abrió su puerta, se bajó del coche, caminó hacia la acera, paró un taxi y se largó sin mirar atrás.
Josefina cerró los ojos con fuerza, aferrándose al cinturón de seguridad.
Se quedó ahí sentada, completamente sola en el coche, hasta que el cielo comenzó a oscurecer.
Cuando Silvia escuchó toda la historia, apretó los puños por el puro coraje.
—Desde que tus papás la metieron a tu casa, se robó toda la atención y el cariño que te tocaba. Cuando se casó con Diego Gutiérrez pensé que por fin te dejaría en paz.
—¡Pero claro, Diego se muere y ahora le echa el ojo a Benjamín! ¡Qué vieja tan asquerosa, tiene una obsesión con robarse lo ajeno!
Josefina se tomó un trago de golpe, se recargó en Silvia y cerró los ojos a medias.
—Soy un fracaso... Ocho años de relación con Benjamín y no sirvieron de nada frente a las lagrimitas de Magdalena y su hijo. ¿Por qué no seré yo así de manipuladora para dar lástima?
Silvia estaba a punto de darle unas palabras de consuelo cuando alcanzó a ver algo que le llamó la atención. Entrecerró los ojos y soltó: —Oye, amiga... allá está el único heredero de la familia Gutiérrez. El niño apenas tiene tres años, ¿qué demonios hace en un lugar como este?

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