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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 962

Al día siguiente, Josefina invitó a Lorena a almorzar a su departamento.

Lorena llegó temprano y, apenas entró, la abrazó con fuerza.

—Jose, anoche ni pude dormir. Mírame las ojeras, me salieron de tanto pensar en ti.

Josefina se acercó a mirarle el rostro.

—¿De verdad? A ver, déjame revisar. Uy, ya no te ves tan linda, ¿qué vamos a hacer ahora?

Habló con el mismo tono juguetón que se usa para consolar a un niño, logrando que Lorena estallara en carcajadas.

Lorena la empujó suavemente.

—Ay, no seas tan melosa. Mejor enséñame tu casa.

—Adelante, estás en tu casa —Josefina hizo un ademán de bienvenida—. ¿Qué quieres tomar?

—Un jugo de naranja —pidió Lorena.

—Claro.

Lorena dio una vuelta por el amplio departamento y terminó de pie frente al inmenso ventanal que ofrecía una vista del vecindario. Respiró profundo.

—Qué hermoso está. Cuando termine de resolver mis cosas, quiero comprarme un lugar igual a este.

Josefina se acercó con el vaso de jugo de naranja.

—¿No piensas regresar a Puerto Coral?

—Sí, tengo que regresar, pero no me pienso quedar allá encerrada todo el año —explicó Lorena—. No tienes idea, por allá los señores y las señoras se la pasan presionando para que uno se case. Me quieren presentar a medio mundo, ya no los soporto.

Josefina sonrió.

—Pues sal con alguno y llévalo a conocerlos. Así te dejarán en paz.

Lorena le dio un sorbo a su jugo y negó con la cabeza.

—No quiero. Solo de ver todo el drama entre tú y Benjamín, me da cansancio.

—Cada pareja es diferente —la corrigió Josefina—. Está bien intentar enamorarse, aunque el matrimonio sí requiere pensarlo con mucho cuidado.

Lorena parpadeó y la miró fijamente.

—Jose, ¿te arrepientes de haberte casado con él?

—No.

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