Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 963

Hospital.

Josefina empujó la puerta de la habitación y vio a Benjamín sentado al borde de la cama, de espaldas a la entrada. Frente a él estaba Luisa, de pie. La postura entre ambos sugería demasiada cercanía.

Al escuchar el ruido de la puerta, Luisa se sobresaltó, retrocedió varios pasos de inmediato y su rostro palideció del pánico.

—Jose, ¿q-qué haces aquí?

Josefina se quedó en el umbral, con la mano aún en el picaporte. Jamás pensó que se encontraría con semejante escena.

Su mirada repasó el rostro asustado de Luisa y luego se clavó en Benjamín.

Él volteó un poco la cabeza hacia la puerta. La luz del sol se filtraba y bañaba el perfil afilado de su rostro con un brillo suave y difuso. En ese momento, le fue imposible descifrar qué expresión tenía.

Soltó el picaporte y entró con total indiferencia.

—Qué oportuno, vengo a hablar del divorcio —dijo con calma.

Luisa se apresuró a explicarse.

—Jose, por favor, no pienses mal, no es lo que parece. El señor Gutiérrez y yo solo...

—Vete —la cortó Benjamín.

El rostro de Luisa se paralizó. Se mordió el labio inferior, agachó la cabeza y salió a paso rápido de la habitación, asegurándose de cerrar la puerta al salir.

Josefina se detuvo detrás de él.

—Traje los papeles del divorcio. Tienen las mismas cláusulas que la vez pasada, solo necesitas firmarlos.

Sacó una pluma, le quitó la tapa y levantó la mirada para verlo.

Benjamín ya se había girado por completo hacia ella. Desde que lo internaron, no había vuelto a usar los lentes oscuros. Sus ojos largos y profundos la miraban fijamente. Debido a que él estaba a contraluz, Josefina no logró distinguir si su mirada seguía completamente sin vida o no.

—¿A qué te refieres con qué oportuno? —preguntó Benjamín, con un tono oscuro y pesado.

Las largas pestañas de Josefina temblaron levemente.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte