Víctor se dio unas palmadas en el pecho, conteniendo la risa a duras penas.
Hubo un tiempo en que Jairo tenía grandes esperanzas depositadas en él. Había separado Tecnología Crespo del inmenso conglomerado del Grupo Crespo con la intención de dirigir él mismo la filial tecnológica y dejarle el imperio principal a Víctor. Pero Víctor apenas aguantó un par de meses en la oficina antes de empezar a meterse en problemas y desaparecer constantemente, obligando a Jairo a regresar corriendo a la sede principal para apagar los incendios.
Hace poco, Jairo creyó ingenuamente que Víctor por fin sentaría cabeza, pero el muy descarado se largó de viaje al extranjero con la excusa de «encontrar sus recuerdos perdidos», cuando era obvio que solo se fue a turistear.
Y ahora, se negaba rotundamente a asumir el liderazgo de la empresa porque prefería irse a vivir al campo con Floriana, buscando la vida tranquila de un hombre de familia y huyendo del estrés corporativo.
¿Qué más podía hacer Jairo? Solo le quedó apretar los dientes, darle una buena reprimenda y aceptar la cruda realidad.
—Carlota, ¿de verdad te vas al pueblo? ¡Ay, yo también quiero volver allá! —dijo Samuel, mirándola con mucha envidia.
A Carlota también le dolía en el alma separarse de él.
—Cuando llegue, te juro que te voy a llamar todos los días.
—Pero hablar por teléfono no es lo mismo... Te voy a extrañar muchísimo.
—Mami me prometió que me traerá a visitarlos seguido.
Floriana levantó su copa de vino en dirección a Jairo.
—Señor Crespo, lamento muchísimo todos los problemas que causó el asunto de Facundo en la empresa. Brindo por ti, como una forma de pedirte disculpas por todo el alboroto.
Jairo levantó su copa y chocó suavemente con la de ella.
—Lo que pasó con Facundo no fue culpa tuya, no te mortifiques.
—Y también me disculpo por llevarme a Víctor lejos otra vez.
Jairo resopló con ironía.
—Las piernas son suyas. Si quiere irse, nadie tiene el poder de detenerlo.
—Lo sé. Por eso, cuando me dijo que quería venir con nosotras, le dije que sí.
Si no fuera por Víctor, Floriana jamás habría considerado darle otra oportunidad a ningún hombre. Las relaciones pasadas la habían dejado demasiado cansada y herida. Pero Víctor era diferente. Su devoción por ella y por Carlota era tan pura e incondicional que le resultaba imposible decirle que no.
—Aparte del comunicado oficial que escribiste tú misma, la agencia también publicó una aclaración con pruebas. Pero ya conoces cómo son las redes sociales hoy en día; a la gente le encanta el chisme y el drama, y suelen ignorar la verdad cuando se aclara —Isabella soltó un suspiro resignado—. Creo que irte al pueblo por un tiempo es lo más sano. Cuando las aguas se calmen y el escándalo pase, si aún tienes ganas de actuar, las puertas estarán abiertas.
—Siento que las estoy dejando tiradas.
Ese estudio se había fundado especialmente para manejar su carrera, y ahora era ella quien daba un paso al costado.
—Tranquila, firmamos a dos nuevos talentos. La agencia seguirá operando sin problemas, guardando tu lugar hasta que decidas volver.
—No estoy segura de si algún día regresaré a las cámaras.
—No importa. Al menos sabes que el estudio siempre será tu hogar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...