—¡Ni siquiera te has comido tu desayuno!
—¡No te preocupes, muchísimas gracias!
—¿Tanta prisa llevas? ¿Quieres que te dé un aventón?
—¡De verdad que no hace falta!
Ignacio ya estaba al borde de un ataque de estrés por llegar tarde, así que no se detuvo a escuchar más a Tatiana y salió corriendo de la mansión. Pero apenas cruzó la puerta exterior, se quedó paralizado como una estatua.
El lugar era una zona exclusiva en lo más alto de una montaña. Lo único que había al frente era un denso bosque, y el camino de salida era un sendero privado sinuoso sin una sola casa a la vista. Ni hablar de encontrar transporte público o un taxi por ahí.
Totalmente derrotado, dio media vuelta y regresó al interior de la casa. Tatiana, que claramente ya sabía lo que iba a pasar, lo esperaba sentada cómodamente cruzada de piernas con una sonrisa victoriosa.
—Señorita Gutiérrez, le ruego que me lleve a la ciudad. En serio, ¡es de vida o muerte!
Tatiana arqueó una ceja, juguetona.
—Pero si yo misma me metí a la cocina para prepararte el desayuno. Si te vas sin probar un bocado, se me va a romper el corazón... y con el corazón roto no tengo ánimos de manejar.
Ignacio respiró hondo, tragándose su inmensa frustración.
—¿Puedo llevármelo e ir comiendo en el auto?
Tatiana sonrió de oreja a oreja.
—Por supuesto que sí.
Le empacó el desayuno rápidamente, bajaron juntos al ostentoso garaje, subieron a uno de sus autos de lujo y emprendieron el camino cuesta abajo.
Mientras devoraba su desayuno y observaba los inmensos árboles pasar por la ventana, Ignacio no pudo evitar preguntar:
—¿Siempre vive usted aquí tan aislada en la montaña?
—La mayor parte del tiempo, sí.
—¿Y no le da miedo estar tan sola en un lugar así?
—¿Miedo a qué? Para que a mí me asusten, está muy difícil.
—Bueno, pero es súper incómodo para moverse, ¿no?
—Como yo no tengo horario de oficina ni urgencias, me sobra el tiempo en la vida. Si es incómodo y me toma más tiempo salir, pues no me afecta en lo absoluto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...