—Sé que me equivoqué, mamá.
—Ya le avisé al papá de Sofía por teléfono. Debe estar en camino.
La cirugía de Sofía se prolongó hasta las dos de la mañana. Jairo la llamó para avisarle, e Isabella, creyendo que Samuel se había dormido en el auto, pensó en subir sola para ver cómo estaban las cosas.
—Mamá, yo también quiero ir.
—¿Aún no te has dormido, mi amor?
—No. Estaba con los ojos cerrados pidiendo en mi cabeza: que Sofía esté bien, que Sofía esté bien.
Isabella sintió que se le partía el alma y abrazó a su hijo.
—Mi amor, nada de esto es culpa tuya.
—Yo le prometí que la iba a cuidar y le fallé. Sí es mi culpa.
Isabella le acarició la espalda con ternura.
—Está bien, subamos juntos.
Al llegar a la sala de espera, se encontraron frente a frente con Claudio, el padre biológico de Sofía, quien había conducido toda la noche desde el pueblo.
—¿Cómo... cómo está mi niña?
—Acaba de salir de cirugía. Vamos a verla.
En el ascensor, la angustia consumía a Claudio.
—¡¿Cómo pudo pasarle algo tan terrible?! ¡Es culpa mía! ¡Todo esto es por no haber estado a su lado!
—Señor, fue mi culpa. Yo no logré agarrarla a tiempo. Perdóneme —murmuró Samuel, con la mirada clavada en el piso.
Claudio aún no conocía los detalles del accidente. Isabella estaba a punto de explicarle cuando las puertas del ascensor se abrieron.
Sofía había sido trasladada a cuidados intensivos. El cirujano ya estaba allí, explicando la situación a los familiares.
La lesión más grave de la niña estaba en la cabeza. Habían logrado cerrar y estabilizar la herida durante la cirugía, pero las próximas horas serían críticas para su recuperación. Los demás golpes no ponían en riesgo su vida.
—Doctor, ¿cuándo va a despertar mi niña? —preguntó Dora, aferrada a la esperanza.
—Probablemente mañana —respondió el médico. Hizo una pausa, mirándola fijamente—. ¿Usted es la madre de la paciente?
—¡Sí, soy su mamá!
—¿Y el señor? —señaló a Felipe.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...