—¿Y por eso vienes a buscarme?
Romeo asintió lentamente.
—Por eso vine a buscarte.
—¿Qué te hace pensar que voy a aceptar?
Ella no tenía la culpa en absoluto, y encima había sido golpeada. ¿Acaso alguien le iba a pedir perdón a ella?
Romeo la observó en silencio durante largo rato antes de exhalar pesadamente.
—Tómalo como la forma de saldar la deuda que tienes conmigo.
Martina se quedó paralizada. Su deuda...
Era cierto. Ella le debía muchísimo.
En aquel entonces, cuando terminó en la zona roja ganándose la vida de la peor forma posible, él fue quien la sacó de ese infierno y la mantuvo durante cuatro años. Esa deuda de gratitud aún no la había pagado.
Solo que jamás imaginó que él vendría a cobrarle de esta manera.
—Si voy a disculparme con ella, ¿estaríamos a mano? —preguntó Martina, necesitando dejarlo claro.
Los ojos de Romeo destellaron.
—A mano.
Martina asintió.
—De acuerdo. ¡Iré a pedirle perdón!
Le pidió a Romeo que regresara primero a Nublario. Ella tenía que avisarles a Víctor y a Floriana antes de viajar al día siguiente.
—Dame la dirección y el número de tu futura esposa, iré directamente a buscarla mañana.
—Yo te llevaré.
—¿Tienes miedo de que nos volvamos a pelear?
Romeo frunció el ceño. Esa no era su intención.
—Claro, obvio que la defenderías a ella, pero ¿no crees que eso sería demasiado injusto para mí?
Romeo respiró hondo.
—Bien, ve tú sola.
Tras obtener el número y la dirección de Sabrina Silva, Martina dio media vuelta sin siquiera dirigirle una última mirada y regresó a la casa.
Esa noche, arrastró a Víctor y a Floriana para beber. Tomó tan rápido que no tardó en emborracharse.
—Díganme, ¿no es mi vida un completo fracaso? Siempre... siempre elijo mal, y el precio de cada error es tan alto que no puedo pagarlo.
Al ver que estaba realmente ebria, Víctor intentó quitarle la botella, pero ella se aferró a ella.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...