Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1200

—Lamento que tengas que pasar por esto —suspiró la señora Quintero.

Tal como esperaban, en cuanto Sabrina llegó a su casa por la noche y vio el vestido, estalló en quejas.

Obligó a Martina a ir a su casa pasada la medianoche solo para gritarle.

—¿Crees que soy una aldeana sin estilo? ¿Cómo te atreves a comprarme algo tan espantoso? ¡Seguro lo hiciste a propósito para que haga el ridículo el día de mi boda y puedas reírte de mí! Eres una víbora rencorosa...

Sabrina estaba pasada de copas y sus insultos se volvieron cada vez más sucios. No tuvo ningún filtro; vomitó todo su veneno hasta que se quedó sin aire.

A medida que la escuchaba, Martina dejó de sentir enojo y empezó a sentir lástima. Estaba claro que Sabrina no odiaba a Romeo, o de lo contrario no sentiría tantos celos enfermizos. Martina dedujo que Romeo, al tratar ese matrimonio como un simple acuerdo comercial, nunca le había brindado a Sabrina ni una gota de afecto ni de seguridad emocional.

Martina esperó a que la chica se calmara y por fin se marchó.

Apenas puso un pie fuera de la mansión Silva, se topó de frente con Simón Quintero.

Ya era de madrugada. ¿Qué hacía él en casa de Sabrina a esas horas? Sabrina vivía sola y, en su estado de ebriedad, cualquier desgracia podía ocurrir.

—La señorita Silva ya se acostó y no recibirá visitas —dijo Martina, interponiéndose en su camino.

Simón creyó al principio que era alguna empleada de la casa, pero al detallar su rostro bajo la luz de la calle, la reconoció al instante.

—¡Vaya, vaya! ¡Pero si eres la mujer que trae loco a mi queridísimo hermano! —La recorrió de pies a cabeza con una mirada cargada de morbo—. Vaya, además de esa cara tan bonita, tienes unas curvas espectaculares. Con razón el idiota de mi hermano no te supera.

Martina lo empujó con fuerza lejos de la puerta y se aseguró de que quedara bien cerrada.

—Si tienes asuntos que tratar con ella, regresa mañana. —Sin más, echó a caminar hacia la calle principal.

Apenas había dado unos pasos cuando Simón corrió y la agarró violentamente del brazo.

—¿Arruinas mis planes y crees que te vas a ir así de fácil?

—¡Suéltame! —Martina forcejeó con todas sus fuerzas, pero el agarre era de hierro—. ¿Qué quieres?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido