Pero eso no era suficiente.
Si Eugenio estaba decidido a proteger a Simón, con su poder y contactos, muy probablemente encontraría la forma de sacarlo de la cárcel. E incluso si no lo lograba, podría silenciar el escándalo. Si nadie se enteraba de que Simón había pisado la prisión, seguiría siendo una amenaza en el futuro de Romeo.
Si ya había empezado este juego, tenía que llevarlo hasta el final. No podía dejarle a Simón ninguna posibilidad de recuperarse.
Al día siguiente, Martina se presentó en la casa de Sabrina. Como asistente asalariada, tenía que cumplir con sus obligaciones.
Sabrina estaba desayunando y al principio no le prestó mucha atención, pero cuando Martina le sirvió una taza de café, notó los golpes en su rostro.
—¿Qué te pasó?
Martina se cubrió la cara instintivamente, evadiendo la mirada.
—No es nada.
—Te dieron una paliza, ¿verdad? ¿Quién fue?
—...
Sabrina tenía un temperamento explosivo. Odiaba que le ocultaran las cosas.
—¡Me desesperas, habla de una vez!
—Fue... Simón.
—¿Qué? ¿Simón Quintero? —Sabrina abrió los ojos, estupefacta—. ¿Por qué te golpeó?
Martina le contó con calma cómo Simón había aparecido de madrugada buscándola, cómo ella le había impedido el paso, y cómo él, cegado por la furia y la frustración, la había atacado. No exageró ningún detalle; sabía que Sabrina no era tonta.
Y tal como esperaba, mientras escuchaba, el rostro de Sabrina se oscurecía cada vez más.
La noche anterior habían estado bebiendo juntas. Él se ofreció a llevarla a casa, pero ella lo rechazó, argumentando que ya tenía a su propio chófer.
Entonces, ¿por qué demonios apareció en su puerta de madrugada?
Sabiendo perfectamente que ella estaba ebria...
Con todo eso sobre la mesa, las intenciones de Simón eran repugnantemente obvias.
Furiosa, Sabrina azotó su sándwich contra la mesa y se puso de pie, dispuesta a salir.
—Sabrina, ¿qué vas a hacer?
—¡Ese infeliz tuvo el descaro de tener intenciones tan sucias conmigo! —bramó Sabrina, apretando los dientes—. ¡Te juro que no se la voy a perdonar!
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...