Pero esa mujer tenía una hija. Y lo más impactante no era eso, sino que aparentaba más de cuarenta años, siendo mucho mayor que Fabrizio. Además, vestía de manera extremadamente sencilla, lo que contrastaba por completo con el aspecto elegante de él.
_¡Pum, pum, pum!_
El sonido sacó a Renata de sus pensamientos. Vio que la niña estaba golpeando el capó del auto deportivo con un muñeco de madera.
—¡Ay, pequeña, no hagas eso! Vas a arruinar el coche.
Renata se bajó rápidamente para detenerla.
Al verla, la niña no se asustó; de hecho, le dio un golpe aún más fuerte a la pintura. Renata se acercó y vio que la madera había rayado la carrocería.
—¿Sabes que está muy mal hacer eso? —la regañó Renata, frunciendo el ceño.
—¡Sé que el auto es suyo! —gritó la niña, señalando hacia adentro de la cafetería—. ¡Lo hice a propósito para arruinárselo!
Renata parpadeó, confundida.
—¿No te agrada?
—¡Mi papá dice que es un hombre malo que nos quiere robar a mi mamá!
—Espera, espera... ¿Tus papás no están divorciados?
—¡Claro que no!
Renata quedó en shock. ¿Fabrizio no solo estaba enamorado de una mujer mucho mayor, sino que encima estaba casada?
_¿Son amantes?_
Ese pensamiento se desvaneció rápido cuando vio a la mujer rechazar el recipiente de comida. Pareció decirle algo que hizo que el rostro de Fabrizio se tornara sombrío.
La mujer suspiró con evidente frustración, se levantó y salió del lugar.
—Lucía, nos vamos a casa.
La mujer llamó a su hija y estaba a punto de irse cuando Fabrizio salió corriendo tras ellas.
—¡Prometiste que te divorciarías de él! —le reclamó, furioso.
—Por el bien de Lucía, no puedo.
—Está bien, no le diré.
Gloria suspiró aliviada y luego volvió a mirar a Fabrizio, ya con clara exasperación.
—Fabri, esta es la última vez que nos vemos. No importa cuántas veces llames, no volveré a verte.
Fabrizio apretó los puños.
—¿En qué soy menos que ese borracho?
—Eres mil veces mejor que él. Es más, él ni siquiera merece que lo comparen contigo.
—¡Entonces por qué te quedas con él y no conmigo!
—No lo amo a él, y tampoco te amo a ti. Solo quiero vivir tranquila con mi hija.
—¡Lo que él puede darte, yo también puedo dártelo!
—Fabri, entiéndelo... somos de mundos distintos. Si yo me aprovechara de lo que me ofreces, las cosas terminarían muy mal para mí. Esta es la vida que me tocó, y ya acepté mi destino.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...