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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1341

—¿A qué te refieres? —preguntó Thiago frunciendo el ceño.

—¿Recuerdas a su primer amor? —Renata ya no tenía nada que perder. Si Thiago seguía empeñado en echarse la culpa, la situación daría un giro de ciento ochenta grados y todo el esfuerzo que ella había puesto durante más de un año se iría por la borda.

—¡Renata, cállate, no digas estupideces! —Nadia intentó intervenir rápidamente.

—Hace tiempo, cuando el exnovio de Nadia la engañó, tú la defendiste buscando al tipo para darle una paliza. Ambos terminaron heridos en esa pelea, pero apuesto a que no sabías que, la misma noche que fuiste hospitalizado, ¡Nadia se quedó al lado de ese infeliz rogándole que no la dejara!

Los ojos de Thiago se abrieron de par en par: —¿Cómo sabes todo eso?

En aquel entonces, Renata ni siquiera trabajaba como asistente de Nadia. En teoría, era imposible que ella estuviera al tanto de ese incidente.

—Ja, ella misma me lo contó.

—¡Es mentira! ¡¿Por qué iba yo a contar semejante locura?! —Nadia se defendió con desesperación.

—Fue al poco tiempo de que empecé a trabajar como tu asistente. Esa vez Thiago te propuso matrimonio y tú lo rechazaste. Esa misma noche te emborrachaste en tu casa y me confesaste que no sentías nada por él. De hecho, admitiste que le guardabas algo de rencor por haber arruinado tu relación con tu primer amor.

—¡No! ¡Yo jamás dije eso!

—Y después se te escapó que seguías en contacto con tu exnovio, y que habían acordado que, en cuanto te consolidaras en la industria, dejarías a Thiago para irte con él.

—Thiago, no vas a creerle ni una sola palabra de lo que dice esta loca, ¿verdad? —Al no poder callar a Renata, Nadia se aferró al brazo de Thiago, intentando persuadirlo.

Thiago frunció el ceño una y otra vez. Se negaba a creer que Nadia pudiera ser capaz de hacerle algo así.

Ella jamás haría eso.

—Si lo declaran culpable, mínimo dos años. Como máximo, podrían ser cuatro o cinco.

—Quiero que pase la mayor cantidad de tiempo posible en prisión.

Para darle un panorama completo de la situación a su abogado, Renata también le había contado la historia entre ella y Thiago. Él le había preguntado varias veces si de verdad no sentía nada por Thiago. Al principio ella lo negó, pero al final terminó admitiéndolo.

Había sentido algo por él, pero todo eso había ocurrido antes del accidente de su madre. Cuando se acercó a Thiago posteriormente, no lo hizo solo porque él fuera el jefe de Nadia; también había tenido sus propios motivos personales.

Sin embargo, las terribles vivencias de este último año y medio habían terminado por extinguir cualquier rastro de afecto que pudiera haber sentido por él.

Cuando su abogado le preguntó si ese sentimiento había desaparecido por completo, ella respondió que no del todo. Pero en el instante en que Thiago asumió la culpa por Nadia, cualquier chispa que aún quedara se esfumó para siempre.

El abogado ya no necesitaba indagar más; esa pregunta había perdido cualquier tipo de relevancia.

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