—Si no quieres que lo vea, te juro que no lo volveré a hacer.
—Entonces, ¡lo que dijo Renata sobre que ustedes dos seguían en contacto siempre fue verdad!
—¡No! Fue la primera vez que nos vimos desde que terminamos, ¡nunca te mentí! —se apresuró a explicar Nadia, y al notar que Thiago no le creía ni una palabra, el pánico empezó a invadirla.
Si Thiago se decepcionaba de ella y cambiaba su testimonio justo antes del juicio, estaría acabada.
—La verdad es que... me sentí muy mal de repente, casi me desmayo en el centro comercial. Él me vio y me ayudó a llegar al restaurante para que descansara.
Thiago frunció un poco el ceño.
—¿Te sentiste mal?
—No quería decírtelo todavía.
—¿Decirme qué?
Nadia dudó un instante antes de llevarse una mano al vientre.
—La verdad... estoy embarazada.
Los ojos de Thiago se abrieron de par en par.
—¿Embarazada? ¿Es... es mío?
Nadia frunció el ceño, ofendida.
—¿De quién más iba a ser? ¡No te pases, Thiago, eso dolió!
Thiago tardó unos segundos en procesarlo, sintiéndose aún incrédulo. ¿Solo habían estado juntos una vez y ya estaba embarazada?
—¿No te alegra?
—Claro que sí —suspiró Thiago profundamente—, pero parece que este bebé no llega en el mejor momento.
—Al contrario, viene a darnos valor. Solo tenemos que aguantar estos dos o tres años y, cuando salgas, nuestra pequeña familia podrá estar junta para siempre.
Thiago le tomó la mano.
—No podré estar contigo cuando nazca.
—Señorita Morales, ¿qué tiene que decir sobre el veredicto de hoy?
Renata sonrió levemente.
—Estoy muy satisfecha.
Nadia entrecerró los ojos.
—No sé si todos lo recuerden, pero ¿quién era la persona que no se cansaba de asegurar que yo era la responsable y que había manejado borracha?
—Fui yo —respondió Renata sin necesidad de que un reportero le pasara el micrófono.
—¿No crees que me debes una disculpa? —Nadia alzó una ceja.
—Dije que estoy satisfecha con el resultado legal, pero eso no significa que haya cambiado mi postura. Nadia, al final todos tienen que pagar por el daño que han hecho. Solo espera, todo es cuestión de tiempo.
—Pues sigue esperando, porque yo también voy a tomar acciones legales para exigir justicia.
En los días posteriores, Renata asimiló todo y se reincorporó rápidamente a su trabajo. Volvió al equipo de producción, mientras que la supuesta «justicia» de Nadia fue adelantar el estreno de su serie dos días antes que la de ellos, pagando una campaña publicitaria enorme para presumir que ella había sido la pionera de ese formato.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...