Durante los últimos dos años, a causa de los grandes avances en la inteligencia artificial, Tecnología Crespo también enfrentó todo tipo de desafíos. Isabella no tenía mucha cabeza para los asuntos de su estudio independiente, ya que volcaba gran parte de su energía en la empresa matriz.
Por esos días, Floriana y su familia regresaron a Nublario. Aprovechando la ocasión, Isabella le pidió al gerente del estudio que les presentara a ambas un informe sobre los resultados de los últimos años, matando dos pájaros de un tiro.
El gerente estaba revisando algunos temas con Renata y ella decidió acompañarlo.
—Espero no robarle mucho tiempo, Isabella —dijo Renata, sonriendo.
—¿Seguro ya tienes un guion nuevo, verdad? —le contestó Isabella, con una sonrisa.
—Sí. Esta vez me fui por el suspenso.
—Tu primera serie policiaca con toques de ciencia ficción fue un éxito rotundo, luego arrasaste con la de época, y ahora escribes suspenso... Con razón en la industria dicen que eres una guionista todoterreno.
—Apenas y estoy experimentando —contestó Renata, humilde.
—A mí no me engañas, sé que si el guion no fuera una joya, ni siquiera lo estarías mostrando.
Isabella sabía de sobra que a los proyectos de Renata jamás les faltarían inversores. Se había convertido en un auténtico rey Midas del mundo del espectáculo; quien metiera dinero en sus historias, tenía el éxito garantizado. Si había acudido a ella, era pura y exclusivamente por lealtad, por aquel primer voto de confianza que le dio al principio de su carrera.
Cuando el gerente terminó de dar las cifras, se retiró del lugar, dejando solas a Isabella, Floriana y Renata.
—Señorita Floriana, he visto absolutamente todas las series en las que ha participado, soy una de sus mayores admiradoras —dijo Renata, genuinamente emocionada al conocerla.
Floriana le devolvió el entusiasmo.
—¡Ay, Renata! ¡Yo me declaro fan número uno de tus guiones! De las dos series que has sacado, me he repetido cada una como tres o cuatro veces.
Las dos congeniaron de inmediato, como si se conocieran de toda la vida, y se sumergieron en una plática apasionada.
Al ver que era una ocasión especial tener a Floriana de visita, Isabella decidió armar un buen reencuentro y llamó a Tatiana para que las alcanzara.
—¿Dónde andan? —preguntó Tatiana por el teléfono.
—Estamos en un restaurante. Te paso la ubicación.
—¡Ay, no, qué aburrido un restaurante! Mejor yo les mando mi ubicación, arránquense para acá que yo invito todo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...