Thiago examinó el rostro de Nadia y, en efecto, se podían ver las marcas claras de una bofetada.
—Hay demasiada gente aquí, seguro alguien nos está grabando a escondidas —le susurró Thiago mientras la envolvía en sus brazos.
Al escuchar la palabra grabando, Nadia recobró la compostura de inmediato.
—No hice nada malo. Fueron ellos, ¡todos se pusieron de acuerdo para humillarme! —dijo Nadia, rompiendo en un mar de lágrimas.
Desde que debutó, siempre había sido el centro de atención, tratada como a una diosa, con Thiago cubriéndole la espalda. Jamás había tenido que soportar algo así.
Al verla llorar, Thiago lanzó una mirada furiosa a la actriz mayor.
La mujer, aunque no era una superestrella, tenía una larga trayectoria y no se dejó intimidar por él.
—Dice que me equivocaba a propósito para obligarla a repetir la escena, pero la de los errores era ella. Solo en esta última toma estaba tan ofuscada que no pude controlar mi expresión, y por eso el director cortó la escena —explicó la veterana actriz, intentando mantener la calma.
El director corroboró de inmediato su versión.
—Hoy Nadia definitivamente no está en su mejor momento.
El rostro de Thiago se oscureció aún más.
—Si te abofetearan una y otra vez, a ver si tendrías un buen momento.
—Señor Flores, estamos haciendo una producción profesional. Si ella no está dispuesta a soportar las exigencias del trabajo, ¡no debió haber firmado el contrato!
—¿Estás apostando a que no me atreveré a tomar represalias?
—No apuesto a nada. ¡Yo solo quiero hacer mi trabajo, y desearía que ciertos actores dejaran de armar dramas innecesarios!
Thiago soltó un bufido desdeñoso.
—Renunciamos. A ver cómo se las arreglan para terminar su serie sin Nadia.
Tras escupir su amenaza, Thiago tomó a Nadia de la mano y se marchó.
El director, procesando lo ocurrido, murmuró:
Esta táctica sí surtió un poco de efecto, pero pronto fue eclipsada por una teoría perturbadora.
Una cuenta de redes sociales comentó: Esas marcas no parecen golpes. Parecen marcas que deja un hombre en la cama.
Era solo un comentario aislado, pero recibió tantos me gusta que se posicionó en la cima y desencadenó una nueva avalancha de titulares.
Nadie sabía quién había subido las fotos, pero en una de ellas se veía a Nadia con el vientre visiblemente abultado. Los rumores de un posible embarazo explotaron al instante.
Thiago, que no despegaba los ojos de las redes sociales, casi estrella su teléfono contra la pared al ver ese titular.
¡Había estado preso por más de dos años! ¡Era imposible que Nadia estuviera embarazada!
—¡Esta gente no tiene límites a la hora de inventar porquerías! ¡Tenemos que demandarlos a todos!
Leticia, tras ser convocada de urgencia a su oficina, frunció el ceño al escucharlo ordenar las demandas.
—Sería mejor no hacerlo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...