Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 1411

La realidad era que, desde donde vivía Ignacio hasta la casa de Tatiana, el trayecto tomaba al menos media hora. Para su buena suerte, cuando contestó la llamada, ya venía manejando hacia allá y estaba prácticamente cruzando la entrada del complejo residencial.

Así que, apenas colgó el teléfono, no tardó ni cinco minutos en estar plantado frente a la puerta de ella.

Tatiana salió a abrir y, al verlo parado ahí, con el rostro serio y respirando con agitación, no pudo evitar doblarse de la risa por haberlo hecho correr, ganándole cinco minutos al reloj. Sin embargo, su risa se cortó de golpe cuando él, en un movimiento rápido, la levantó sobre su hombro, entró a la casa a pasos ágiles y la lanzó sobre la cama. A partir de ese momento, las burlas se transformaron rápidamente en súplicas.

Mucho tiempo después, ambos estaban acostados boca arriba, con los hombros rozándose.

—Tatiana, ¿y si lo hacemos oficial y empezamos a salir en serio? —soltó Ignacio, girando la cabeza para mirarla.

Tatiana se quedó paralizada por un segundo. No esperaba que Ignacio sacara ese tema tan de repente.

El silencio se apoderó de la habitación durante un largo rato, hasta que ella finalmente respondió:

—Creo que estamos perfectos tal y como estamos.

—¿No quieres tener una relación conmigo?

—¿Tú me amas?

—Claro que...

—No hace falta que contestes —lo interrumpió ella—. Porque, aunque me lo jures ahora, con el paso de los días volvería a preguntártelo, y terminaría preguntándomelo a mí misma. Al primer problema que tuviéramos, empezarían las dudas, y eso se convertiría en un tormento. Ignacio, dejemos las cosas así. No necesito que me jures amor eterno, ni yo te lo voy a jurar a ti. Si tenemos ganas, nos vemos y la pasamos bien; si nos cansamos, cada quien por su lado, y nuestra amistad sigue intacta. ¿No crees que es mucho mejor así?

Ignacio apartó la mirada y sus ojos perdieron el brillo.

Así que Tatiana no lo amaba. El mensaje había sido bastante claro.

¿Estaban bien así? ¿La pasaban bien?

Por supuesto que sí. Pero el problema de desear más es que, de pronto, lo que antes era suficiente ya no te hace feliz.

Y ese era exactamente el punto en el que él se encontraba. Quería más, y por lo tanto, la situación actual ya no le causaba alegría.

Pasaron varios días y no hubo ni rastro de Ignacio.

Tatiana sabía perfectamente que estaba resentido por la charla de aquella noche, pero ella seguía firme en su postura. En el fondo, estaba convencida de que su arreglo informal era la opción más saludable para ambos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido