Víctor, molido a golpes y lleno de heridas, se desmayó en cuanto vio llegar a Jairo y a los demás.
Jairo se quedó controlando a Facundo, mientras Isabella llamaba a una ambulancia. Luego, ella y Floriana acompañaron a Víctor al hospital.
En un bar, Facundo bebía una copa tras otra, y pronto el alcohol empezó a hacer efecto. No entendía cómo las cosas habían llegado a tal punto. Él solo quería compensar a Floriana y a su hija, ¿cómo terminó orillando a Floriana a querer matarlo?
—Si no fuera por Víctor, las cosas entre Floriana y yo no estarían así.
Jairo suspiró con pesadez.
—¿Todavía no lo entiendes? Eres tú quien ha lastimado a Floriana una y otra vez, la has presionado tanto que tú mismo la empujaste hacia Víctor.
—¿Dices que yo la empujé hacia Víctor?
—¿Acaso no es así?
Facundo golpeó la mesa con el puño.
—Te atreves a decir que fui yo quien la empujó con él. Fui yo… fui yo…
Su voz se fue apagando, hasta que al final tuvo que admitirlo.
Fue así hace seis años, y es así ahora.
—Pero yo solo quería recuperarla.
—Será mejor que primero aprendas a respetarla.
—¿No la respeto?
—No. —Jairo miró a Facundo—. Si respetas a alguien, y más si es la persona que amas, no tendrías corazón para lastimarla. Valorarías lo que piensa, te pondrías en su lugar, reflexionarías sobre ti mismo después de una pelea. No la obligarías a hacer cosas que no le gustan ni la forzarías a perdonar. Para ser claros, nunca la has puesto en un plano de igualdad contigo. Ni antes, ni ahora.
Facundo bajó la cabeza pesadamente. Después de un largo rato, dijo con la voz entrecortada:
—Pero de verdad la amo. Puedo cambiar todo eso. Si tan solo ella me perdonara y volviera a mi lado, haría lo que ella me pidiera.
Jairo le sirvió otra copa a Facundo. Los errores se pueden corregir, pero si el amor se acabó, ya no hay nada que hacer.
Víctor tenía tres costillas rotas. Floriana miraba al hombre acostado en la cama del hospital sintiéndose terriblemente culpable.
—Si yo no le hubiera dicho a Noa y a Carlota que le llamaran, él no habría venido y esto no habría pasado.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...