Floriana pensó en una posibilidad: Facundo era un hueso duro de roer. Víctor decía no tener miedo a nada, pero en el fondo, tal vez le temía un poco.
—Eso fue porque... —Víctor carraspeó—. Cuando tú y yo nos acostamos aquel año, todavía no te habías divorciado de él. ¡Me sentía culpable, carajo!
Floriana torció la boca. Así que era por eso.
—Pero antes te he visto coqueteando con mujeres casadas.
—Esas mujeres no son como tú.
—¿En qué son diferentes?
—Ellas están acostumbradas a poner el cuerno. Que sea conmigo o con otro, en realidad no hay diferencia. Pero tú... tú no eras así. Además, en ese entonces estabas embarazada. Esperabas un hijo de Facundo.
Floriana soltó una risa seca. No esperaba que Víctor tuviera su propio código moral.
Floriana cuidó de él en el hospital toda la noche. Por la mañana, su asistente la llamó para decirle que el guionista quería discutir el libreto con ella; debía regresar al set de inmediato.
Quiso aconsejar a Víctor con buenas palabras, pero sabía que él no las escucharía, así que cambió a una advertencia:
—Voy a estar en el set durante estos tres meses. Voy a estar muy, muy ocupada.
Víctor, a quien Floriana acababa de despertar, todavía estaba aturdido, pero su boca fue más rápida que su cerebro.
—¿Y a mí qué me importa si estás ocupada?
Floriana carraspeó. Ciertamente, a este tipo no le importaba.
—Como voy a estar muy ocupada, tú tendrás que... tendrás que ayudarme a cuidar a Carlota.
—¿Por qué? No soy su papá.
—Porque ella te quiere.
—Jah, ¿y solo porque le caigo bien tengo la obligación de cuidarla?
—Así es. —Floriana le dio unas palmaditas en el hombro—. Además, eres un adulto. Tienes que dar un buen ejemplo a la niña. No te la pases metiéndote en problemas o la niña aprenderá tus mañas.
—Floriana, ¿me quieres ver la cara de estúpido?
—En fin, estos tres meses te encargo a Carlota. Tienes que cuidarla bien.
Dicho esto, Floriana miró la hora y se marchó apresuradamente.
Justo al salir de la habitación, se topó con Belén, que venía a visitar a su hijo. Floriana asintió cortésmente y se dispuso a seguir su camino, pero Belén la detuvo.
—¿Estás saliendo con mi hijo?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...