Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 834

—He mandado a que la limpien regularmente. Siempre pensé que volveríamos aquí algún día, y mira, tuve razón.

Facundo abrió la puerta y se inclinó para tomar la mano de Carlota.

Pero Carlota se apartó, haciendo un puchero y mirando a Floriana para quejarse.

—Mamá, no me gusta aquí. ¡Me quiero ir a mi casa!

Floriana trató de calmarla:

—Vamos a jugar aquí hoy, mi amor. En la noche nos regresamos.

—Pero quedé con mi papá de ir al zoológico hoy.

—Papá tuvo cosas que hacer. Te llevará al zoológico otro día, ¿sí?

—Entonces lo espero en la casa.

—Él...

—Carlota, yo soy tu papá. A ese hombre solo tienes que llamarle «señor» —dijo Facundo con tono severo.

—¡Tú no eres mi papá! ¡Y además no me caes bien!

—No importa si te caigo bien o no, soy tu padre. ¡Llevas mi sangre!

—¡Facundo! —Floriana jaló a su hija para ponerla detrás de ella—. ¡Si sigues con esa actitud, me llevo a Carlota ahora mismo!

Facundo respiró profundo para controlarse.

—No me gusta que mi hija le diga papá a otro hombre, igual que a ti no te gustaría que Carlota le dijera mamá a otra mujer, ¿verdad?

—Todo esto es por tu culpa...

—Vas a decir que todo esto lo provoqué yo, ¿cierto? Lo admito, pero ya lo estoy compensando. Ustedes deberían intentar aceptarme.

Floriana se llevó la mano a la frente. Era imposible razonar con él. Solo esperaba que el día pasara rápido y que él cumpliera su promesa de dejar en paz a Víctor.

—Carlota, papá te preparó una sorpresa.

—¡Cuántas muñecas! ¡Están hermosas!

Carlota se lanzó sobre la montaña de peluches, abrazando a uno y a otro, feliz de la vida.

Floriana se quedó en el marco de la puerta, observando aquella habitación preparada con tanto esmero. Realmente había sido un proyecto de amor entre ella y Facundo. En ese entonces se amaban y esperaban con ansias a su primer bebé.

—Presiento que nuestro primer bebé será niña. Quiero armarle un cuarto de princesa —le había dicho Facundo acariciándole el vientre plano después de hacer el amor.

Ella se reía de su inmadurez, pero en el fondo también deseaba darle una hija.

Facundo era hombre de acción; mandó remodelar esa habitación en la montaña de inmediato, y ella se encargó de comprar los juguetes. Pensó que a una niña le encantarían las muñecas, así que compró montones hasta llenar el cuarto.

—Cuando crezca un poco, le daremos este cuarto como sorpresa —le había dicho Facundo abrazándola.

En aquel tiempo, ella estaba segura de que ese día llegaría. Y sí, el día había llegado, pero ahora estaban divorciados y ella había vuelto a ese lugar, cargando con su hija, en el momento en que más lo odiaba a él.

—Le gustó mucho la sorpresa que le preparamos —dijo Facundo acercándose a Floriana.

—Solo le gustaron las muñecas —respondió ella con frialdad.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido