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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1201

Federico chasqueó la lengua, apartó una silla y le indicó a Jimena que se sentara.

—A ver, déjame ver.

Jimena no se sentó de inmediato, solo lo miró y dijo:

—Puedo ponerme la pomada yo sola en un rato.

Federico frunció el ceño y levantó la vista hacia ella.

—¡Siéntate!

Había un tono dominante en su voz.

Jimena se quedó atónita un instante, pero no quiso discutir por eso y se sentó en la silla.

Una vez sentada, Federico preguntó:

—¿Cuál pie es?

Jimena se quedó callada.

Se sintió un poco avergonzada y encogió los dedos de los pies.

Federico notó el pequeño gesto, curvó los labios en una sonrisa y agarró con precisión el pie lastimado para revisarlo.

Le levantó el pie y, al examinarlo de cerca, vio que el tobillo ya estaba un poco rojo e hinchado.

Jimena intentó retirar el pie.

Pero Federico lo sostuvo.

—No te muevas.

Dijo con voz grave, controlando su fuerza por miedo a lastimarla.

Jimena dejó de moverse.

Federico tanteó con suavidad, presionando ligeramente.

—¿Duele?

Jimena apretó ligeramente las manos que tenía a los costados.

—Se aguanta.

Federico presionó un poco más fuerte.

—¿Y así?

Jimena aguantó el dolor, y su respiración se volvió un poco más pesada: —Ajá, un poco.

Al escuchar su voz, Federico sintió algo moverse en su interior y levantó la mirada hacia ella.

Jimena también bajó la mirada para verlo.

Sus miradas se cruzaron en el aire; Federico desvió los ojos y tosió ligeramente.

—Voy por la medicina, no te muevas.

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