Al escuchar el tono cargado de violencia de Federico Núñez, Moisés alejó el celular de su oreja por instinto.
En realidad, solo estaba bromeando.
Federico y Regina Serrano ya habían terminado.
Además, Federico ya estaba casado, así que no debería estar pensando tanto en Regina.
Sin embargo, la actitud actual de Federico dejó a Moisés un tanto desconcertado.
—No me digas, Federico, que por Regina todavía...
Mientras Moisés hablaba, Elian le dio un codazo.
—No digas tonterías. Jimena va a estar cerca de Federico en un momento, si te escucha lo va a malinterpretar.
Moisés murmuró:
—Jimena y Federico duermen en habitaciones separadas, ¿cómo va a escuchar?
—Federico, ¿verdad?
Para asegurarse de que Jimena Calvo no estuviera oyendo, Moisés le preguntó directamente a Federico.
El rostro de Federico se oscureció al instante.
—Lárgate.
Al recibir esa respuesta, Moisés confirmó sus sospechas y le dijo riendo a Elian:
—¿Ves? Te dije que no la convencería tan rápido. Seguro se muere de ganas, pero nomás mira y no toca. Ha de estar desesperado.
Federico, al sentir que Moisés había dado en el clavo, se enfureció.
—Moisés, estás buscando que te mate.
Moisés soltó una risa burlona y dijo:
—Federico, tranquilo, ¿no aguantas una broma?
Federico apretó la mandíbula, intentando contener su ira.
Elian intervino desde el otro lado:
—Ya basta, Federico ya está bastante molesto durmiendo solo, ¿para qué lo provocas? Si viene ahorita a partirte la cara, yo no te voy a defender.
Moisés se rio de nuevo.
—Si Federico quiere salir, tendrá que pedirle permiso a Jimena, ¿no?
Federico guardó silencio.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...