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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1274

Federico contestó rápidamente la llamada del chofer.

—¿Qué pasó? —preguntó.

El chofer, al escucharlo, se apresuró a decir:

—Señor, usted me indicó que le marcara de inmediato si notaba algo raro con Jimena. Hoy la vi un poco decaída, no sé si se sienta mal.

Al terminar de hablar, se hizo un largo silencio al otro lado de la línea.

—¿Señor?

La voz de Federico sonó fría al responder.

—Enterado.

Tras decir esto, colgó sin más.

El chofer se quedó viendo su celular, con el ceño fruncido por la confusión.

¿Enterado?

¿Y luego?

Por su parte, en cuanto Federico colgó, aventó las cartas sobre la mesa, agarró su saco y se levantó de la silla.

—Ya me voy —anunció.

Moisés y Elian se quedaron con la boca abierta.

—¿Ya te abriste? —le preguntaron.

Federico había sido el de la idea de juntarse a jugar cartas.

Apenas se acababan de sentar, ni siquiera habían empezado la primera mano y él ya se estaba despidiendo.

Federico asintió y respondió con tranquilidad:

—Jimena no se siente bien, tengo que ir a checarla. Si no, mi mamá me va a armar un pancho.

Al escucharlo, Moisés soltó una carcajada burlona.

—¡Ay, por favor! Si el que está preocupado eres tú, ¿para qué metes a tu mamá? Últimamente Jimena ni te marca, y tú de todos modos sales corriendo a tu casa tempranito, portándote más bien que un niño de primaria.

Federico, molesto por la carrilla, le soltó una patada a la silla de Moisés.

—Vete al diablo.

Moisés no se enojó, al contrario, sonrió y le dijo:

Federico no supo qué responder a las palabras de Guillermo y prefirió salir a toda prisa del cuarto de juegos.

***

En la Residencia Los Arrayanes.

En cuanto Jimena cruzó la puerta, Delfina la recibió con una sonrisa de oreja a oreja.

—¡Señora, qué milagro que sale temprano del trabajo!

Jimena asintió levemente y soltó un murmullo de afirmación.

Sus ojos se desviaron por un segundo hacia las pantuflas de hombre que estaban junto a las suyas.

Delfina notó de inmediato la mirada de Jimena y le propuso con amabilidad:

—¿Gusta que le marque al señor Federico para ver si viene a cenar hoy? Últimamente los dos han andado con mucho trabajo, ya tiene días que no se sientan a la mesa juntos.

Jimena aceptó la sugerencia con un discreto movimiento de cabeza, se puso sus pantuflas y se adentró en la casa.

A pesar de que su gesto fue mínimo, Delfina se dio cuenta de su reacción.

En cuanto Jimena se alejó, Delfina sacó su celular de inmediato para marcarle a Federico.

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