Ahora que Federico había probado lo dulce de su acercamiento, ni de broma iba a dejar que su relación con Jimena volviera a ser tan fría y distante como antes.
Fingiendo que no pasaba nada, se volvió a sentar frente a ella, sacó su celular y empezó a revisar las noticias del día.
Si no lo hubiera revisado, habría estado tranquilo, pero al verlo casi le da un infarto.
Regina había respondido públicamente a los ataques de los medios de Santa Brisa que tachaban a Federico de ser un hombre despiadado.
Aseguraba que él no tenía nada de frío y reveló que incluso le había pagado las cuentas del hospital.
Y para rematar, había subido capturas de pantalla de la transferencia bancaria de la cuenta personal de Federico a la del sanatorio.
Al ver eso, la expresión de Federico cambió de inmediato y se le endureció la mirada.
Levantó la vista con mucho cuidado hacia Jimena, y al ver que ella seguía inmersa en su papeleo, hizo una captura de pantalla y se la mandó rápidamente a su asistente.
[¿Qué demonios es esto? ¿Por qué nadie está controlando esta información?]
[¿Acaso no les importa la reputación de su jefe?]
Al recibir los mensajes, su asistente Andrés se quedó en blanco.
Solo le quedó quejarse mentalmente: «Jefe, ¿y desde cuándo le importa su reputación? ¿Acaso no ignorábamos todo este escándalo antes?».
[Entendido, lo resuelvo de inmediato.]
Andrés le respondió casi al segundo.
Federico tecleó rápidamente otra orden.
[Haz que Regina cierre la boca.]
[A la orden] —respondió el asistente.
Tras contestar, Andrés contactó de inmediato a los administradores de la plataforma para exigir que bajaran esas publicaciones de las tendencias.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...