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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1398

Franco tampoco se veía nada contento al toparse con Federico.

Cerró la puerta de su coche, disimuló la hostilidad en su mirada y se giró hacia él con una sonrisa fingida.

—Señor Núñez, ¿qué milagro? ¿Qué hace usted por aquí?

Federico lo barrió con una mirada gélida y respondió a la defensiva.

—¿Si tú puedes estar aquí, yo por qué no?

Franco dejó escapar una risita cínica.

—Yo estoy aquí porque Jimena me lo pidió. Me dijo que necesitaba hablar conmigo de algo importante y me mandó a llamar.

Federico frunció el ceño. Una sensación de malestar le revolvió el estómago.

Sin borrar la sonrisa, Franco continuó.

—¿No ha visto a Jimena, señor Núñez? Si quiere, acompáñeme adentro y la esperamos juntos.

A Federico se le descompuso el rostro.

Franco sabía perfectamente que Jimena no estaba en la casa.

¿Acaso era verdad? ¿De verdad lo había invitado ella?

Federico tomó aire y enseguida desechó la idea. Era imposible que Jimena hubiera invitado a un tipo como Franco. Ella no era de las que caía en esos juegos.

Estaba a punto de contestarle cuando sonó su celular.

Al revisar la pantalla, vio que era Andrés. Le echó una mirada de reojo a Franco y contestó.

—Dime —soltó con evidente mal humor.

Andrés hizo una pequeña pausa del otro lado antes de hablar.

—Señor Núñez, hablé con la asistente de la señorita Calvo y me confirmó que ella ya va de regreso a Santa Brisa. ¿Quiere que le reserve el próximo vuelo para allá?

Al escuchar eso, Federico volvió a mirar a Franco.

Era obvio que ese infeliz estaba mintiendo. Si Jimena no estaba dispuesta a perdonarlo a él, muchísimo menos perdonaría a Franco.

Saber que ella ya iba rumbo a Santa Brisa le quitó un peso de encima.

—Cómprame el boleto de inmediato.

—Enseguida, señor Núñez —respondió Andrés sin dudar.

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