Álvaro seguía acurrucado en los brazos de Jimena. No tenía ganas de hacerle caso a Federico, así que levantó la mano y apartó la que el hombre tenía sobre su cabeza.
Al ver que el niño tenía su carácter, Federico dejó escapar una sonrisa de resignación.
Unos quince minutos después, los técnicos arreglaron el elevador.
Federico les hizo un gesto a Jimena y a Álvaro para que salieran primero.
Jimena cargó al niño con naturalidad y salió de la cabina.
De inmediato, el personal de la plaza se acercó a ver cómo estaban.
—Una disculpa, señora. Ha sido una falla de nuestra parte; lamentamos mucho la mala experiencia y el susto que se llevaron.
Jimena frunció el ceño, pero no dijo nada. Simplemente caminó con su hijo en brazos hasta la zona de descanso.
Al notar que el niño parecía asustado, el personal de la plaza se apresuró a buscar alguna forma de compensarlos.
Federico salió de allí con un semblante sombrío.
Al verlo, el rostro del encargado de la plaza se congeló de inmediato.
—Se... señor Federico.
Nunca imaginó que Federico también hubiera estado atrapado ahí adentro.
Federico tenía una expresión helada y sus ojos oscuros destilaban pura severidad.
—¿No le dan mantenimiento constante a sus elevadores?
El encargado se secó el sudor de la frente y se apresuró a explicar:
—Sí, tenemos revisiones periódicas. De hecho, hoy nos tocaba el mantenimiento. Los técnicos se estaban preparando para ajustar el equipo y no esperábamos que alguien entrara. Claro, fue un error de coordinación de nuestra parte; justo el guardia de ese piso se tuvo que ausentar, y por eso...
Federico lo interrumpió con frialdad.
—No quiero escuchar excusas. Solo quiero soluciones.
El encargado de la plaza puso cara de angustia.
Mientras tanto, gracias a la compañía de Jimena y a las atenciones del personal, Álvaro fue recuperando la calma.
Sostenía su vaso y tomaba agüita a pequeños sorbos.
Después de un rato, levantó la vista hacia su madre y habló en voz baja.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...