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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1491

—Mañana a primera hora nos regresamos a San Miguel Antiguo.

Álvaro asintió y respondió con un simple «está bien».

Al escuchar eso, Fernanda alzó la carita hacia Belinda y preguntó:

—Señora Ferrer, ¿se van mañana? ¿No habían dicho que se quedarían toda la semana?

Jimena tomó la mano de su hija y le explicó con dulzura:

—A la señora Ferrer le surgió un compromiso de imprevisto.

Fernanda soltó un «oh», denotando total comprensión.

—¿Y Álvaro también se regresa a San Miguel Antiguo?

Jimena asintió.

La niña hizo un leve puchero y suspiró.

—Bueno, está bien.

Notando la decepción en su tono de voz, Jimena intentó animarla:

—Cuando regresemos a San Miguel Antiguo, buscaremos a Álvaro para que jueguen.

Fernanda asintió, obediente, y se quedó junto a Jimena viendo cómo Belinda y Álvaro subían a su coche.

Víctor se acomodó en el asiento del conductor y se despidió de ellas:

—Nos adelantamos entonces. Maneja con cuidado, por favor.

Fernanda les sonrió desde la acera.

—¡Adiós, señor Víctor, señora Ferrer, y adiós Álvaro!

Víctor le devolvió el gesto con la mano, arrancó el motor y se alejó.

Una vez que los perdió de vista, Fernanda levantó la muñeca para usar su reloj inteligente con la intención de marcarle a Federico.

Jimena observó sus movimientos, pero no intervino.

Ese había sido el primer encuentro formal entre ambos. Era lógico que la niña estuviera llena de curiosidad por su padre y quisiera convivir más con él.

Pero antes de que lograra hacer la llamada, el coche de Federico se detuvo justo frente a ellas.

Él abrió la puerta y se bajó del vehículo.

Los ojos de Fernanda brillaron de emoción al instante.

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