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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 110

—¡No puede ser!

El repentino gesto de Leonardo dejó boquiabiertos a los que observaban el espectáculo desde el otro lado.

—¿Qué demonios le dijo Niebla a Leonardo para que se enfadara tanto como para agarrar un palo y querer pegarle?

—¿Y qué si baila bien? Después de ofender a Leonardo, que se olvide de seguir en el mundo de la danza.

—Lucrecia, tu hermana adoptiva es una descarada.

Leonardo estaba a punto de pegarle y ella seguía ahí, sin querer irse.

—Al fin y al cabo, es de origen desconocido, una basura de baja estirpe. No importa lo bien que la críen, no se puede cambiar lo que lleva en la sangre.

Lucrecia asintió, de excelente humor.

—¿Ven? No le llega ni a la suela de los zapatos a Carmi.

Carmina escuchaba en silencio, con una leve sonrisa en los labios.

—Pero fue Irina quien trajo a Niebla. Supongo que ella tampoco sabía nada de esto, ¿verdad?

Después de todo, Irina tenía cierta influencia en la elección de la protagonista.

Mientras discutían acaloradamente, Irina entró corriendo desde afuera.

—Sra. Irina.

Al verla aparecer, alguien no tardó en echarle más leña al fuego.

—Leonardo se enteró de los escándalos de Niebla y se enfureció. Discutieron acaloradamente y se están peleando.

—¿Qué?

Irina, sudando a mares, solo escuchó las palabras "se están peleando".

¿Quién estaba peleando con quién?

Ninguno de los dos tenía buen carácter, pero rezó para que fuera Niebla la que estuviera dándole su merecido a Leonardo.

—No es culpa de Leonardo Valencia.

Carmina se acercó y le repitió a Irina la misma historia que le había contado a Leonardo.

—Es que Niebla tiene los valores completamente torcidos, una moral depravada... En resumen, no es una persona decente.

»Leonardo Valencia sintió que estaba insultando a su hermana y quiso que se largara. Pero como no quiso, se enfadó muchísimo.

—¿Qué?

El tono de Irina se elevó bruscamente. Miró a Carmina con incredulidad, como si no hubiera oído bien.

¿Que Niebla no era una persona decente?

Ya no era solo cuestión de golpear a alguien.

Si se volvía loco, no sería imposible que incluso matara a alguien.

Finalmente, Irina llegó corriendo al estudio de baile. Con el rostro pálido, empujó la puerta con fuerza mientras intentaba detener a los que estaban dentro con su voz:

—¡Dejen de pelear!

—¡Les digo que dejen de pelear!

Al terminar de hablar, la puerta se abrió.

Cuando vio la escena en el interior, las palabras de Irina se quedaron atoradas en su garganta.

El galardonado y distante actor Leonardo, sosteniendo un palo, ligeramente encorvado frente a Niebla, con un tono suave y sumiso:

—Pégame, por favor. ¿Quizás así me sienta un poco mejor?

¿Eh? Irina se quedó paralizada en el sitio, mirando atónita a las dos personas dentro.

¿Había oído bien?

¿Leonardo Valencia le estaba pidiendo a Niebla que lo golpeara?

¿Qué demonios había pasado?

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