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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1629

—Y eso no es todo, también están los reporteros...

Wilfredo continuó hablando:

—Están por todas partes, intentando averiguar el lugar exacto de la ceremonia. Parecen moscas sin cabeza.

Para evitar que los medios arruinaran la boda, Rogelio había mantenido la ubicación en absoluto secreto.

A excepción de familiares directos y amigos íntimos, nadie sabía nada.

Al no poder conseguir imágenes de la boda más esperada del siglo, los periodistas estaban al borde de la locura.

Alguien incluso había ofrecido una recompensa de diez millones de pesos por la exclusiva.

—¿Ah, sí?

Al escuchar sobre la recompensa, a Aldana se le iluminaron los ojos.

—Si les vendo la información, ¿me gano esos diez millones?

Los demás: «???»

Aldana: —¡Es una broma!

Los demás: ¡Más te vale que sea una broma!

—Todavía queda tiempo, ¿puedo dormir un ratito más? —preguntó Aldana mientras reprimía un bostezo.

—Aldana, ¿no estás nerviosa? —Inés la miró con sus enormes ojos, llena de curiosidad.

¡Era el día de su boda! Si fuera ella la que se casara, estaría tan ansiosa que llevaría dos noches sin pegar un ojo.

—La verdad, estoy tranquila.

Aldana sonrió con suavidad y levantó una ceja.

—El que debe estar temblando de los nervios es otro.

***

Mansión Lucero.

Habían colgado hermosos faroles rojos en la entrada principal, y cada rincón de la casa desbordaba un ambiente festivo y solemne.

El personal de servicio corría de un lado a otro, trabajando a contrarreloj.

Todo el perímetro, a quinientos metros a la redonda de la mansión, había sido acordonado y vigilado por guardaespaldas.

Los fotógrafos que montaban guardia con sus teleobjetivos apenas lograban captar sombras borrosas.

En su habitación.

Rogelio ya se había vestido. Llevaba un impecable traje de gala.

Sobre el hombro izquierdo, unos finos hilos de oro formaban el discreto bordado de una niebla, en honor al nombre de su esposa.

El traje a la medida realzaba su postura alta y corpulenta, haciéndolo lucir más imponente que nunca.

Su cabello estaba perfectamente peinado, pulcro y elegante. Su atractivo era devastador.

En las manos sostenía un "Ramo en Cascada" formado por rosas rojas, orquídeas mariposa rosadas y tulipanes blancos.

¿Por qué rojo?

¡Porque su amor era ardiente, apasionado y profundamente romántico!

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