En el aeropuerto.
Mientras subían el equipaje al avión privado, Aldana se puso una gorra de béisbol y levantó la vista hacia el hombre que la miraba con cara de pocos amigos.
—Tienes que tomarte la medicina herbal todos los días.
Ella misma había preparado la fórmula, que ayudaba a que las heridas sanaran más rápido.
—Sí. —Aunque Rogelio no estaba contento, asintió obedientemente.
—En cuanto a la gente de la Alianza del Cracker... —Aldana se puso unas gafas de sol, con un aire imponente—. No los necesitaré por ahora. Yo sola soy suficiente.
—¿Vas a entrar sola en la Escuela de Cazadores?
Rogelio apretó los labios, con el rostro lleno de preocupación.
—¿Hay algún problema? —Aldana esbozó una sonrisa un tanto maliciosa—. Ya lo hice cuando tenía diez años. Esta vez será como volver a casa.
¿Volver a casa?
¿Llamaba «volver a casa» a ir a ese infierno en la tierra que era la Escuela de Cazadores?
¡Qué chica tan audaz!
—Llámame si necesitas algo —dijo Rogelio con voz ronca, mientras le arreglaba la gorra con ternura.
—De acuerdo.
Aldana se echó la mochila al hombro con un gesto resuelto y caminó a grandes zancadas hacia el avión.
Rogelio se quedó quieto, observando cómo despegaba el avión. Luego, se giró hacia Iván y Eliseo y dijo con un tono gélido:
—Vamos.
—Jefe.
Iván y Eliseo no se movieron, y dijeron con cautela:
—La señorita Carrillo no quiere que la siga. Si aparecemos de repente, ¿qué haremos si se enoja?
—No importa.
Rogelio no se detuvo, y una sonrisa cariñosa se dibujó en sus labios.
—En el peor de los casos, dejaré que me dispare otra vez.
Total, ya tenía que recuperarse, una herida más no haría diferencia.
Iván y Eliseo no dijeron nada más y lo siguieron a toda prisa.
Ya no importaba.
Si al jefe no le importaba, ¿por qué iban a preocuparse ellos?
Al fin y al cabo, se escabullirían antes de que la señorita Carrillo se enfadara.
***
La selva amazónica, situada en América del Sur, es la selva tropical más grande y con mayor biodiversidad del mundo.
La famosa «Escuela de Cazadores» se encontraba en lo más profundo de la selva.


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