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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 777

¿Virus molecular tipo 1?

Era un virus muy antiguo, con al menos cien años de historia.

Solía ser utilizado por los jefes de las tribus para controlar a sus subordinados. Si no se trataba a tiempo, los infectados sufrían terriblemente en las etapas finales.

Esa medicina tan cruel había desaparecido hacía mucho tiempo.

«¿Por qué Aldi la busca?».

—Gilda...

Tras unos segundos de reflexión, Rogelio apretó lentamente los puños y entrecerró sus profundos ojos.

—Sí.

Aldana, ya más calmada, tecleaba a toda velocidad en el teclado.

Luego, entró en un sitio web de la red oscura, un lugar donde se comerciaba con todo tipo de objetos raros.

El virus molecular tipo 1 tenía un componente llamado «A-N0».

La leyenda decía que era una planta descubierta hacía cientos de años en el Gran Valle del Rift, en África.

Debido a sus especiales condiciones de crecimiento, su cultivo era extremadamente difícil.

A pesar de su alto valor medicinal, se extinguió rápidamente.

Hasta el día de hoy...

El «A-N0» había desaparecido sin dejar rastro, y muchos médicos y farmacólogos ni siquiera habían oído hablar de esa planta.

Aldana buscó por todo el sitio web, pero no encontró ni rastro del «A-N0».

«¿No lo encuentro?».

«¿Cómo es posible que no lo encuentre?».

Aldana apretó los puños con tanta fuerza que las venas del dorso de su mano se marcaron. El ratón crujió en su palma, a punto de hacerse añicos.

—Aldi.

En ese momento crítico, una mano grande y cálida cubrió suavemente la suya, y su calor envolvió rápidamente su corazón helado.

Aldana se giró y se encontró con la mirada preocupada del hombre. La fortaleza que había estado manteniendo a duras penas se derrumbó por completo.

—Encontraremos el antídoto, ¿verdad? —preguntó Aldana, mirándolo fijamente a la cara, con la voz increíblemente ronca.

—Claro que sí.

Rogelio la atrajo hacia sí, envolviéndola por completo en sus brazos.

—A Gilda no le pasará nada.

—No quiero que se repita la tragedia del pasado —dijo Aldana con los ojos enrojecidos, la mirada perdida en la distancia.

Siempre se arrepintió de no haber vuelto antes...

Si hubiera llegado un día antes, podría haber salvado a su abuelo.

Era un dolor que la joven nunca podría olvidar.

Por eso...

Temía que Gilda muriera sufriendo, como Joaquín.

—Haremos que Submundo y la Alianza del Cracker lo busquen juntos. Aunque tengamos que poner el mundo patas arriba, te encontraré el antídoto —dijo Rogelio mientras le apartaba con ternura un mechón de pelo de la frente, tranquilizándola en voz baja—. No temas, Aldi. Aunque el cielo se caiga, yo estaré aquí para sostenerlo.

«Esta vez no te dejaré sola».

—Qué conmovedor.

Aldana miró fijamente a Rogelio durante unos segundos y luego relajó las cejas.

—No creas que por decir eso voy a olvidar que me desobedeciste.

El hombre se quedó inmóvil por un instante, y luego una sonrisa cariñosa apareció en su distinguido rostro.

«Qué chica tan dura».

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