Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 797

—Señorita Carrillo, señor Lucero, continúen, continúen.

Eva, con el pastel en una mano y cubriéndose los ojos con la otra, se disponía a marcharse.

—¡Eva…!

Aldana se levantó de un salto y corrió hacia ella.

—Quiero comerme el pastel.

—¿Ah?

Eva se detuvo a la fuerza y miró de reojo al hombre, cuyo rostro estaba más oscuro que una noche sin luna. Su sonrisa era más forzada que una de funeral.

«He interrumpido al señor Lucero en un momento tan importante. ¿Me descontará el sueldo?».

***

Tres días después.

Aldana, ya disfrazada, caminó hacia el salón con su bolso.

—Señorita Carrillo, ya se desper…

Eva, que llevaba una sopa en las manos, se dio la vuelta y, al ver al apuesto y delicado joven que tenía delante, se asustó tanto que se le cayó la olla.

«¿Quién es este?».

«¿Dónde está mi señorita Carrillo?».

Justo cuando Eva se disponía a gritar para alertar sobre un ladrón, Aldana habló con calma:

—Eva, soy yo.

—¿Señorita Carrillo?

Eva se frotó los ojos, temiendo estar equivocada.

—¿Cómo es que se ha puesto así?

Un corte de pelo corto y pulcro, rasgos atractivos, ropa impecable…

Había cambiado por completo. Era increíblemente guapo.

«Je, je».

Incluso ella, una mujer de más de cincuenta años, no pudo evitar sentir un vuelco en el corazón.

—Mmm.

Aldana arrojó su mochila al sofá y esbozó una leve sonrisa.

—Tengo algunos asuntos que resolver.

—Ah.

La voz y los gestos eran idénticos a los de la señorita Carrillo, así que Eva no dudó más, aunque la situación le parecía un poco extraña.

Poco después.

Rogelio, que acababa de terminar de trabajar en su estudio, bajó las escaleras hablando por teléfono.

—Cancélalo todo —dijo con un tono frío. Todo en él irradiaba una severidad que imponía un aura terriblemente poderosa.

—Y también…

Estaba a punto de dar más instrucciones cuando, de repente, sus ojos se encontraron con los de la persona que estaba en la mesa del comedor.

Para ser exactos…

Sus ojos se encontraron con los del muchacho que estaba en la mesa.

Sabía que Aldana iba a disfrazarse, pero no esperaba que fuera tan convincente.

Parecía un hombre de verdad.

Y uno muy apuesto.

—Señor Rogelio, ¿algo más? —preguntó cautelosamente el directivo al otro lado de la línea al no oír respuesta.

—Nada más.

Capítulo 797 1

Capítulo 797 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector