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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 100

Magdalena sintió en la nuca una presencia glacial desde los asientos traseros, pero no tuvo el valor para voltear; en su interior temblaba de puro miedo.

Pasaron varios minutos hasta que se atrevió a echar un vistazo por el espejo retrovisor. Renato tenía el ceño fruncido, la mandíbula apretada y una expresión estoica que hacía imposible descifrar lo que pasaba por su mente.

Se aclaró la garganta:

—¿Lo llevo al hotel?

Renato sonrió con crueldad:

—¿Qué pasa, piensas pagarme con tu cuerpo?

Haciendo caso omiso a su sarcasmo, le devolvió la pregunta con una calma inaudita:

—¿No quieres ir?

Él fingió que ella no existía y no emitió ni una sola palabra.

Magdalena dio un volantazo drástico; las llantas chillaron fuertemente contra el pavimento, rompiendo por completo el silencio nocturno.

Todo fue tan inesperado que Renato no pudo reaccionar, y su cuerpo se fue hacia un lado. Rápidamente se aferró a la puerta para estabilizarse, antes de preguntar con voz lúgubre:

—¿Qué demonios haces?

Ella no contestó. Orilló el auto hacia una zona arbolada, lo apagó, se bajó en un instante y abrió la puerta trasera para subirse directo encima de él.

Ante este ataque sorpresa, la reacción instintiva de él fue quitársela de encima. Pero ella, previendo su movimiento, lo abrazó por el cuello, atrapándolo.

Él arrugó la frente:

—¿Se puede saber qué crees que haces?

—Ya que hablaste de pagar con mi cuerpo y no quisiste ir al hotel, no queda de otra que arreglarnos aquí mismo.

Capítulo 100 1

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