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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 13

Afuera del hotel.

Renato Jiménez subió a su auto y, a través del cristal, observó a la joven parada en la entrada. Su vestido a la altura de las rodillas se mecía suavemente con la brisa nocturna, dándole un aire de ensueño.

Detrás de ella brillaban los letreros de neón del lugar; esas luces coloridas hacían que su figura pareciera aún más frágil, como si una ráfaga fuerte de viento pudiera llevársela.

Con su voz grave y fría, ordenó:

—Investiga a Magdalena Sarmiento.

Aquel día, al ver esos ojos tan limpios y transparentes, realmente pensó que ella necesitaba dinero y que la desesperación la había orillado a ofrecerse como su amante. No había mandado investigar sus antecedentes, jamás imaginó que era la hija de la familia Sarmiento.

Camilo, su asistente, quien estaba en el asiento del conductor, asintió:

—Entendido.

...

En el hotel, Renato sostenía los documentos que Camilo acababa de entregarle. Bajó la mirada para leer las hojas, frunciendo ligeramente el ceño.

Magdalena Sarmiento, la hija menor de Octavio Sarmiento, veintitrés años. A los tres años la mandaron a vivir con su abuela en Villa del Sauce, regresó a su casa a los trece, y a los veinte se fue a California. Aparte de recibir su mesada, prácticamente había sido exiliada por su familia...

Cuando Fátima y Lázaro se casaron, él había sido invitado a la boda, pero nunca vio a Magdalena. Ahora entendía que ella ya había sido enviada lejos.

Ambas eran hijas de los Sarmiento, pero Fátima siempre tuvo mucho más protagonismo; además, al casarse con el heredero de los Guzmán, solía acompañarlo a importantes eventos y cenas de negocios.

En Valle Niebla, al hablar de la hija de los Sarmiento, todos pensaban de inmediato en Fátima. Magdalena había sido casi olvidada por completo.

De no ser por esos documentos, ni él recordaría que los Sarmiento tenían otra hija.

Se acercó a la barra, destapó una botella de vino tinto y se sirvió un poco en una copa. Agitó el líquido con suavidad, dio un pequeño sorbo y en sus ojos oscuros se reflejó algo indescifrable.

...

Al volver a casa, Magdalena fue directo a su cuarto. Estaba a punto de bañarse cuando sonó su celular. La pantalla mostraba un número desconocido. Contestó con recelo:

Capítulo 13 1

Capítulo 13 2

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